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Mostrando las entradas de noviembre, 2024

El enterrador, temporada 2, capitulo 7.

 El zumbido constante de los motores envolvía la cabina de la nave mientras Hack pilotaba con una mano firme, sus dedos tamborileando distraídamente sobre los controles desgastados. La luz azulada de las pantallas llenaba el espacio, proyectando sombras danzantes sobre las paredes metálicas. Yosarian, reclinado en el asiento del copiloto, miraba con aire pensativo las estrellas que se extendían como un velo infinito más allá del parabrisas. “No serán los últimos,” dijo Yosarian con voz grave, rompiendo el silencio tenso que flotaba entre ellos. Sus ojos, fríos como el vacío exterior, se fijaron en Hack. “Vendrán más.” Hack soltó una risa nerviosa, el sonido entremezclado con el pitido ocasional de los sistemas de navegación. Su mandíbula cuadrada se tensó mientras apretaba los controles, pero su tono intentaba restarle importancia a la advertencia. “Espero que no,” respondió, echando un vistazo rápido a Yosarian. “Porque eran muy feos.” Yosarian dejó escapar un leve suspiro, casi i...

El enterrador, capitulo 6, temporada 2.

 La cantina, un espacio mugriento y ruidoso en medio del bullicioso paradero espacial, estaba impregnada de humo y olores mezclados: metal caliente, aceite quemado y la inconfundible fragancia dulzona del licor barato. Las luces parpadeaban con un tono amarillento, proyectando sombras inquietantes sobre las paredes metálicas corroídas por el tiempo. El murmullo de conversaciones apagadas y el sonido del cristal al chocar se rompieron bruscamente cuando la puerta principal se abrió con un chirrido estridente. Uno tras otro, veinte hombres de traje negro ingresaron con precisión militar. Sus botas resonaban al unísono contra el suelo de metal, cada paso un eco implacable que parecía absorber el aire del lugar. El líder, un hombre alto y de mirada fría, se detuvo al frente, sus ojos como cuchillas de obsidiana recorriendo la sala hasta fijarse en su objetivo. “Yosarian Porta Milenium,” anunció, su voz era como el filo del acero raspando una superficie áspera. “Entréguense de inmediato...

El enterrador, temporada 2, capitulo 5.

 Hack y Yosarian estaban sentados en la pequeña mesa de la cocina de la nave, un espacio estrecho pero funcional, donde el aire llevaba un aroma cálido y especiado que invitaba a relajarse. Frente a ellos, humeaba un plato de lo que Hack había llamado sopa galáctica rústica. El recipiente de metal brillante contrastaba con el color intenso del caldo, una mezcla de tonos rojizos y dorados que prometían un festín para los sentidos. Yosarian tomó la cuchara con calma, examinando el plato con esa mirada analítica que nunca lo abandonaba. No necesitaba probarlo para saber que sería delicioso. La sopa estaba coronada con trozos de carne tierna y hierbas frescas que flotaban como pequeñas islas aromáticas. Unas partículas brillantes, casi como polvo de estrellas, danzaban en la superficie del líquido, reflejando la luz tenue de la lámpara sobre la mesa. Al llevar la primera cucharada a la boca, cerró los ojos instintivamente. El sabor lo envolvió como un abrazo inesperado: rico, profundo,...

El enterrador, temporada 2, capitulo 3.

 En toda la galaxia, las pantallas destellaban con el mismo video, una grabación nítida pero con un aura clandestina. Hack había hecho su magia. Yosarian aparecía de pie frente a un fondo oscuro, iluminado apenas por un foco que hacía resaltar su rostro tenso. Su mirada era una mezcla de desafío y resignación, sus ojos brillando con una intensidad que hacía que las palabras parecieran grabarse directamente en la mente de los espectadores. El sonido de su voz reverberaba por los sistemas de comunicación. Era grave, controlada, con una cadencia que atraía incluso a los más indiferentes. "Fui inculpado por mis enemigos . Pero sepan esto: quien me persiga enfrentará la muerte." Su declaración terminaba con una pausa calculada, el eco de sus palabras desapareciendo como un golpe sordo. En el fondo, se oía una música tensa, casi imperceptible, una melodía que sugería peligro y resistencia. En Nueva Europa, las cafeterías y bares estaban abarrotados. Las grandes pantallas holográfic...

El enterrador, temporada 2, capitulo 3.

 La hora finalmente había llegado. Yosarian respiró hondo, el aire denso de la celda le quemaba la garganta, pero no podía detenerse. En su oído, el pequeño chip que Hack le había dado comenzó a emitir un leve pitido. La frecuencia estaba clara: la cuenta regresiva había comenzado. Sin previo aviso, las puertas de la prisión se abrieron con un estruendo metálico, como el rugido de una bestia despertando de su letargo. Las alarmas comenzaron a sonar, el sonido ensordecedor perforando el aire tenso de la celda. Yosarian, como un animal acechando su presa, saltó de su sitio, moviéndose con la rapidez de un fantasma. Los ruidos de las alarmas parecían distorsionarse en su cabeza, el latido de su corazón era lo único que escuchaba con claridad. La prisión, antes tranquila y asfixiante, se convirtió en un hervidero de caos. Los presos, desconcertados, empezaron a salir de sus celdas, arrastrándose fuera de la oscuridad con rostros confundidos, sin entender lo que sucedía. Pero Yosarian y...

El enterrador, temporada 2, capitulo 2

 Hack y Yosarian estaban reclinados en sus asientos en la nave, que se movía suavemente a través del vacío del espacio, como si el universo mismo se tomara un respiro. La luz tenue de los paneles de control parpadeaba suavemente, creando sombras danzantes sobre las paredes metálicas de la cabina. El aire estaba impregnado con el olor a aceite caliente y plástico quemado, un recordatorio constante de las reparaciones que nunca parecían acabar. El zumbido suave de los sistemas de la nave, casi imperceptible, acompañaba el silencio que los envolvía.  Yosarian, con la vista fija en el vacío estelar a través de la ventana, se llevó una mano al rostro, frotándose la piel áspera de días sin rasurarse. Su cuerpo todavía sentía el peso de las batallas pasadas, el dolor que no se había ido del todo. Estaba cansado, más de lo que quería admitir. Los músculos le dolían y su mente, siempre alerta, empezaba a pedir descanso. Después de un largo suspiro, se giró hacia Hack, que estaba más có...

El enterrador, temporada 2, capitulo 1.

 Yosarian despertó con una sensación de extrañeza. El mundo parecía suspendido entre el sueño y la realidad. Sintió la suavidad de la cama bajo su cuerpo, un colchón que no reconocía, aunque agradeció el contraste con la dureza de las rocas que había sentido en su última batalla. Un olor metálico flotaba en el aire, mezclado con el desinfectante estéril característico de una sala médica. Abrió los ojos con dificultad, parpadeando ante la luz tenue que iluminaba el lugar. El techo gris y liso, sin adornos, le devolvió la mirada. "¿Estoy en el cielo?" murmuró, su voz áspera y débil, casi irreconocible para él mismo. Antes de recibir una respuesta, escuchó un sonido familiar: el tono siempre jovial de Hack. "Yosi, Yosi... Más bien el infierno", respondió Hack mientras se inclinaba sobre él, su rostro iluminado por una mezcla de alivio y diversión. Su chaqueta estaba cubierta de polvo y manchas de grasa, como si no hubiera descansado desde la última batalla. Yosarian tr...

Smartf-fool, capitulo 4.

 Irah conducía el camión por una carretera solitaria bajo la luz pálida de la luna. Las ruedas rodaban pesadamente sobre el asfalto, dejando un eco grave que parecía resonar en la vastedad de la noche. Dentro de la cabina, el ambiente era opresivo. El ruido constante del motor era casi un alivio frente al silencio incómodo que compartía con su clon, sentado en el asiento del copiloto.   La carga del camión, miles de piezas tecnológicas robadas, emitía un suave zumbido desde el contenedor trasero, como un murmullo distante que no podía ignorar. Un leve olor a metal y plástico quemado invadía el aire de la cabina, mezclándose con el sudor frío que perlaba la frente de Irah.   —Esto es un delito —dijo Irah, rompiendo el silencio. Su voz estaba cargada de tensión, como si apenas lograra contener la furia y el miedo que lo consumían.   Su clon lo miró de reojo, una sonrisa burlona en sus labios. Su rostro, idéntico al de Irah pero cargado de una frialdad in...

Smart-fool, capitulo 3.

 Un día después, Irah se encontraba en la penumbra de una iglesia, su figura destacándose contra la serenidad del recinto. El aire olía a incienso y cera derretida, un aroma espeso que se mezclaba con el eco de sus pasos por las losas frías del suelo. La luz tenue de las velas proyectaba sombras inciertas sobre los bancos de madera, mientras él caminaba hacia el sacerdote, quien esperaba detrás del confesionario. Irah respiró hondo y, en un susurro que denotaba desesperación, habló:   —Padre, me ha poseído un demonio. El sacerdote, un hombre de aspecto cansado pero sereno, lo observó en silencio. Sus ojos parecían estudiar a Irah con una mezcla de paciencia y comprensión antes de responder.   —Los demonios no existen concretamente, hijo. La dualidad entre pecado y virtud es parte de la esencia humana. Quien se aleja del pecado se acerca a Dios. La piel de Irah se erizó, y su mandíbula tembló en respuesta a la frustración que comenzaba a acumularse en su interior...

Smart-fool, capitulo 2.

 Irah y la chica se encontraban en un rincón acogedor de una cafetería bohemia, rodeados de luces cálidas que parecían colgar como estrellas diminutas sobre sus cabezas. La atmósfera tenía un aroma ligero a café recién molido y un toque de vainilla que se mezclaba con el suave murmullo de las conversaciones a su alrededor. La chica sostenía un pequeño cuadernillo de tapas desgastadas en sus manos, notando cómo sus bordes estaban ligeramente arrugados y marcados por gotas de agua, evidencia de su uso reciente junto al arroyo. Ella miró el cuadernillo y luego a Irah, quien la observaba con una leve sonrisa de expectación. Sus ojos reflejaban una combinación de curiosidad y desconcierto mientras pasaba las páginas, deteniéndose de vez en cuando en algunas líneas. Los trazos de tinta en el papel, a veces manchados o casi borrados, hablaban de ideas que habían nacido de impulsos intensos y habían sido escritos con fervor. Cada línea parecía contener un pedazo de Irah que, hasta ese mome...

Smart-fool, capitulo 1.

 Las luces del restaurante titilaban levemente, reflejando en el acero inoxidable de la cocina. Irah, un hombre alto y de rostro bien definido, tenía las mangas de su uniforme arremangadas, revelando sus antebrazos musculosos mientras enjabona meticulosamente cada plato. El agua tibia resbalaba entre sus dedos con un suave burbujeo, llenando el ambiente de un ligero aroma a detergente y cítricos. Aunque el trabajo era repetitivo, la satisfacción de ver los platos brillantes lo hacía sonreír. Apreciaba ese momento de tranquilidad en el que, de alguna manera, sentía que limpiaba también su mente, dejando de lado cualquier preocupación. De vez en cuando, se colaba el murmullo del salón, los murmullos distantes de los clientes que se convertían en un suave zumbido. Pero ahí, en la cocina, solo estaban él y el sonido del agua corriendo, casi como una pequeña meditación en su rutina. Finalmente, apagó el grifo y secó sus manos en una toalla. Su jornada había terminado y, como todos los v...

Rothman, capitulo 4

 Rothman dormía profundamente, su respiración era lenta y pausada, y su cuerpo parecía hundirse en la quietud de la noche. Sin embargo, en su mente, algo comenzó a agitarse. Una visión surgió, como si emergiera de un pozo oscuro y lejano. Allí, en el centro de una estancia iluminada por una luz rojiza y temblorosa, se encontraba un hombre de mirada sombría y penetrante, tan fija y cargada de propósito que parecía arder como brasas en un fuego contenido. Entre sus dedos largos y pálidos sostenía una moneda de plata, girándola lentamente, observándola como si fuera una extensión de su propio ser, como si toda su esencia estuviera contenida en aquel objeto reluciente. El susurro de páginas siendo pasadas llenaba el aire en torno a él, el sonido era áspero, como si fueran hechas de pergamino antiguo y quebradizo. El hombre recorría con su dedo aquellas líneas, escritas en un idioma extraño y prohibido, lleno de símbolos serpenteantes que parecían cobrar vida al contacto de su piel. Las...

Rothman, capitulo 3.

 Rothman estaba en una estación de gasolina, llenando el tanque de su motocicleta en la quietud de la madrugada. El aire era frío y se mezclaba con el olor a combustible, envolviendo el ambiente en una calma extraña, casi asfixiante. Solo el zumbido lejano de los insectos rompía el silencio de la noche. De repente, el rugido de un motor irrumpió con brutalidad, y una camioneta negra se deslizó con violencia hacia la estación. Las luces frontales brillaron directamente hacia él, obligándolo a entrecerrar los ojos. Antes de que pudiera reaccionar, las puertas del vehículo se abrieron de golpe, y dos hombres descendieron con movimientos precisos y amenazantes, apuntándole con armas de fuego. La frialdad en sus miradas era palpable, y Rothman sintió una punzada de alerta recorrer su espalda. Sin saber por qué, levantó instintivamente su mano izquierda y sintió un leve calor emanando del anillo en su dedo. De repente, una luz roja comenzó a irradiarse desde la joya, y, con asombro, Roth...

Rothman, capitulo 2.

 Rothman llegó al modesto apartamento de su amigo y mentor, el profesor Harold Eddington, un hombre de mirada vivaz y expresión calmada. La sala estaba abarrotada de libros apilados en estantes y mesitas. En el aire se percibía un leve aroma a incienso, y una tenue luz naranja bañaba la estancia, creando un ambiente acogedor y casi místico. Eddington le recibió con una sonrisa afable y una mano firme en su hombro. —¿Por qué no fuiste al examen?—preguntó Eddington, mirándolo directamente a los ojos, su voz era tranquila pero con un tono que dejaba claro su desconcierto. Rothman agachó la cabeza, avergonzado, y se encogió de hombros, incapaz de sostener su mirada. —Mi padre se negó a apoyarme —respondió con voz apenas audible, masticando cada palabra con la amargura de alguien que se ha enfrentado a una batalla perdida. Eddington suspiró y asintió lentamente, como si la respuesta no le sorprendiera, y caminó hacia una mesa en el centro de la sala. Sobre ella había un grupo de jarrone...