El gran ingeniero, temporada 2, capitulo 5
El amanecer apenas comenzaba a teñir de naranja el horizonte cuando la nave abandonó el claro donde había permanecido oculta durante meses. El aire estaba impregnado del aroma húmedo de la tierra recién calentada por los primeros rayos del sol, mientras una fina capa de rocío brillaba sobre las rocas que rodeaban el improvisado refugio de Victor. Los motores despertaron con un zumbido grave, profundo, que hizo vibrar el suelo durante unos segundos. Líneas de luz blanca recorrieron el fuselaje como venas de energía, y la nave se elevó lentamente, levantando una nube de polvo, hojas secas y pequeñas piedras que giraron en espiral antes de volver a caer. Dentro de la cabina, el ambiente era completamente distinto. Olía a metal templado, plástico calentado por los circuitos y un leve perfume a ozono producido por los sistemas eléctricos. Los paneles de control proyectaban hologramas azulados que iluminaban el rostro de Victor, cuya atención permanecía fija en las lecturas de navegación. ...