El genio y el angel de la muerte, capitulo 4.
El aire en la órbita superior de Nueva Europa no era aire, sino una sopa electromagnética cargada de estática y muerte. En el centro de esa tormenta, encerrado en una cápsula de interceptación que parecía más un ataúd de cristal que una cabina de combate, se encontraba Geometry. Con apenas quince años, su cuerpo era una contradicción de la violencia que desataba. Era flaco, casi esquelético; sus clavículas se marcaban bajo el traje de presión como costillas de un animal desnutrido. Pero sus ojos no eran los de un niño. Eran dos lentes de precisión absoluta, fijos en la retícula holográfica que bañaba su rostro de un verde fosforescente. —Trayectoria compensada. Viento solar a 12t km/s —Su voz era un hilo monótono, carente de la adrenalina que suele acompañar a la guerra. Frente a él, una flota de naves criminales —remiendos de metal oxidado y motores robados— intentaba perforar el bloqueo del Imperio Comunalista. Para Geometry, no eran naves; eran vectores, puntos de masa que nece...