Dayane y el espíritu del lobo, capitulo 7.
El firmamento del nuevo mundo no se parecía en nada al techo de plomo y ceniza de la Tierra muerta. Aquí, en los dominios exteriores de la Federación Estelar, el horizonte brillaba con una paleta de tonos esmeralda y violeta, bañado por la luz difusa de un sol binario que proyectaba sombras alargadas sobre las cúpulas monumentales de la central de transportes. El aire olía a ozono purificado, a metal frío y al aroma dulzón y artificial de los aromatizantes sintéticos que inundaban las terminales de alta velocidad. Tras el aterrizaje del techno-carguero, la transición había sido vertiginosa. Dayane y Lobo no tardaron en abandonar los muelles de atraque, cruzando pasillos kilométricos pavimentados con baldosas de polímero brillante que reflejaban las luces parpadeantes de los anuncios holográficos flotantes. Dayane caminaba con la cabeza en alto, sintiendo el peso reconfortante de la civilización moderna bajo sus pies, aunque con la guardia alta. A su lado, Lobo avanzaba con pasos...