Trimind, capitulo 13.
La mañana avanzaba lentamente sobre la ciudad costera. El aire conservaba el olor húmedo del océano mezclado con el aroma del combustible de los barcos que entraban y salían del puerto. Las gaviotas cruzaban el cielo lanzando sus gritos agudos mientras una brisa fresca agitaba la ropa de los transeúntes. Joseph caminaba junto a Talis por una acera de concreto desgastado. La mochila descansaba sobre uno de sus hombros y sus ojos recorrían las calles con cautela, todavía poco acostumbrados a una libertad tan reciente. Talis avanzaba con las manos en los bolsillos de su chaqueta negra. Su piel era de un tono tan profundamente oscuro que parecía absorber parte de la luz del sol, aunque al mismo tiempo reflejaba un brillo suave que resaltaba cada movimiento de sus músculos bajo la tela. Caminaba con la seguridad de alguien acostumbrado a observar cada detalle sin parecer que lo hacía. Durante unos minutos ninguno habló. Solo se escuchaban los motores de los automóviles, el murmullo lej...