Dos jóvenes comiendose el mundo
El aire en el hangar de entrenamiento de la *Colmillo* estaba saturado con el aroma acre del refrigerante y el ozono estático que desprendía la Matriz. Lupus observaba desde la pasarela superior, sus dedos tamborileando sobre el metal frío de la barandilla. Abajo, Yosy se movía en un torbellino de movimiento que desafiaba la lógica biológica. —No pienses en el golpe, Yosy —rugió Lupus, su voz resonando en el espacio cerrado como un martillazo—. Siente la resistencia del aire antes de que el droide dispare. Yosy inhaló. El aire que entraba en sus pulmones sabía a hierro y aceite sintético. Frente a él, tres esferas de combate de Geometry, capturadas en la última escaramuza, giraban con un zumbido agudo que le erizaba el vello de la nuca. Un destello rojo: el primer disparo de plasma. Lo que a un humano normal le habría tomado meses de disciplina, a Yosy le tomaba milisegundos de observación. Sus ojos captaron la dilatación de la lente del droide, el incremento de la temperatura en ...