Dos jóvenes comiéndose el mundo, capitulo 2.
El espacio profundo no conocía la piedad, pero conocía muy bien la inercia. El interceptor de Geometry, una aguja de obsidiana cortando el vacío, se lanzó hacia un carguero de clase Mula que intentaba ocultarse tras el cinturón de asteroides de Sigma-9. La velocidad era tal que Yosy sintió cómo sus órganos se presionaban contra su columna vertebral, una sensación de pesadez líquida que lo hacía sentir como un saco de arena húmeda. —Sujétate a los asideros de inercia —ordenó Geometry. Sus dedos eran un borrón sobre los hologramas de control—. Vamos a abordar. Con un movimiento que desafiaba las leyes de la física, Geometry disparó los arpones magnéticos. El impacto fue seco, un eco metálico que vibró en los dientes de Yosy. El aire en la cabina se volvió denso, cargado de la electricidad estática de los acoples de abordaje. —Sígueme. No te quedes atrás o la descompresión te convertirá en confeti —dijo el tirador, saltando del asiento con la ligereza de un gato callejero. Yosy, tamb...