Rothman, capitulo 3.

 Rothman estaba en una estación de gasolina, llenando el tanque de su motocicleta en la quietud de la madrugada. El aire era frío y se mezclaba con el olor a combustible, envolviendo el ambiente en una calma extraña, casi asfixiante. Solo el zumbido lejano de los insectos rompía el silencio de la noche.


De repente, el rugido de un motor irrumpió con brutalidad, y una camioneta negra se deslizó con violencia hacia la estación. Las luces frontales brillaron directamente hacia él, obligándolo a entrecerrar los ojos. Antes de que pudiera reaccionar, las puertas del vehículo se abrieron de golpe, y dos hombres descendieron con movimientos precisos y amenazantes, apuntándole con armas de fuego. La frialdad en sus miradas era palpable, y Rothman sintió una punzada de alerta recorrer su espalda.


Sin saber por qué, levantó instintivamente su mano izquierda y sintió un leve calor emanando del anillo en su dedo. De repente, una luz roja comenzó a irradiarse desde la joya, y, con asombro, Rothman vio cómo su cuerpo era rodeado por una serie de brillantes esmeraldas que parecían salir de la nada. Las gemas se fusionaron en torno a él, formando una armadura resplandeciente y firme, envolviéndolo con una sensación de protección desconocida pero poderosa. El aire parecía vibrar con cada fragmento de esmeralda que lo rodeaba, creando una barrera sólida y luminosa.


Uno de los hombres apuntó directamente al pecho de Rothman y disparó. El estruendo del disparo resonó en la estación, pero en lugar de sentir dolor, Rothman observó cómo el impacto solo producía una chispa brillante al chocar contra la armadura. Fragmentos diminutos de diamantes se desprendieron y cayeron a sus pies, tintineando como cristales sobre el pavimento. La escena era irreal, como si estuviera atrapado en un sueño de luces y destellos que lo protegían de un peligro mortal.


Sin perder más tiempo, Rothman subió a su motocicleta, sintiendo el calor del metal bajo sus manos, y giró el acelerador con fuerza. El motor rugió como una bestia liberada, y salió disparado de la estación, dejando atrás a los hombres y la camioneta. El viento helado cortaba su rostro mientras avanzaba a toda velocidad, pero algo en su interior le decía que no estaba solo; el anillo continuaba brillando, aunque su resplandor comenzaba a menguar.


Con cada segundo que pasaba, la armadura de esmeraldas se desvanecía lentamente, como si la magia estuviera agotándose. La sensación de invulnerabilidad que había sentido se disipaba junto con las gemas, dejándolo vulnerable una vez más. Rothman aceleró, intentando aprovechar cada fragmento restante de la protección mientras podía, pero pronto no quedó nada salvo el anillo, frío y silencioso en su dedo.


Mientras se adentraba en la oscuridad de la carretera, su mente bullía con preguntas. Algo sin precedentes había ocurrido, algo extraño y desconocido. Pero sabía una cosa con certeza: aquel anillo, ese misterioso artefacto que ahora descansaba tranquilamente en su mano, estaba en el centro de todo.

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