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Mostrando las entradas de octubre, 2024

Kill demon, capitulo 9.

 Judith y el papa se encontraban en el último piso, un espacio vasto y oscuro, donde el único foco de luz provenía del centro: una jaula imponente, adornada con símbolos sagrados, estrellas de David y cruces cristianas. En su interior, suspendido en el aire, flotaba un objeto resplandeciente como una perla. La intensidad de su luz era cegadora, similar a la de un sol atrapado en una diminuta esfera, proyectando destellos que reverberaban en las paredes y envolvían el lugar en un resplandor dorado y sagrado.  Judith avanzó, sintiendo el calor de la luz acariciarle el rostro. Alzó su mano, extendiéndola hacia la jaula, con la intención de liberarlo. Pero al tocar la barrera invisible que rodeaba la perla, sintió una fuerza impenetrable, un poder que rechazaba cualquier intento de penetración. Su mano fue empujada hacia atrás por una energía que la hizo estremecerse.  El papa, observándola en silencio, finalmente habló.  —Lleva mil quinientos años encerrado —dijo con un...

Kill demon, capitulo 8.

 Habían pasado horas desde el último combate, y Judith se encontraba en el segundo nivel, un espacio cavernoso enterrado en las profundidades del Vaticano. El aire aquí era más denso, sofocante, cargado de una humedad que empapaba su piel. La oscuridad era casi tangible, interrumpida solo por la débil luz de antorchas colgadas en las paredes de piedra, que proyectaban sombras danzantes y deformes a lo largo del corredor. El eco de sus pasos resonaba, como si los muros mismos la observaran en silencio. Había liberado cinco demonios, cada uno más imponente y temible que los anteriores. El suelo de piedra rugosa bajo sus pies tembló levemente cuando el primero de los demonios surgió de las sombras. Su cuerpo masivo estaba cubierto por escamas negras que relucían bajo la luz parpadeante de las antorchas. A su alrededor, el aire crepitaba como si estuviera cargado de energía eléctrica. El demonio dejó escapar un rugido que resonó en las entrañas de la caverna, un sonido tan profundo que...

Kill demon, capitulo 7.

 Judith se encontraba en el cuarto privado del Papa, un espacio decorado con una opulencia contenida, donde las paredes estaban adornadas con tapices antiguos y el aire era denso con el olor a incienso y cera de velas. La tenue luz que entraba a través de las ventanas filtraba apenas los detalles del entorno, proyectando sombras largas y deformadas sobre los muebles barrocos. El crujido de las alfombras bajo los pies del Papa era el único sonido que rompía el silencio.  Su corazón latía con fuerza, pero su rostro no mostraba emoción alguna. El Papa se acercó con pasos lentos, su sotana rozando el suelo de mármol pulido. Su mirada la recorrió, aunque en sus ojos no había piedad ni compasión, solo el frío cálculo de un hombre que creía tener poder absoluto. Él la había confundido con una chica joven, apenas una adolescente, tal como había solicitado en su privacidad. La confusión jugaba a su favor. Cuando la mano del Papa se posó en su pierna, un escalofrío recorrió su piel, no ...

Kill demon, capitulo 6.

 Judith se encontraba en una iglesia silenciosa, un espacio que no encajaba del todo con las imágenes solemnes de la tradición ortodoxa. Los vitrales filtraban una luz suave, proyectando figuras abstractas de colores en las paredes, donde los ecos de sus pasos parecían ser tragados por las sombras de las esquinas. El aroma del incienso, apenas perceptible, flotaba en el aire, envolviendo la escena en una calma pesada. Frente a ella, una imagen de Cristo colgaba, de mirada lánguida, como si él mismo estuviera cargado de dudas, incapaz de ofrecer consuelo. Judith se acercó lentamente al altar, sus ojos fijos en los pliegues del manto de Cristo pintado, en sus manos, en sus pies perforados por los clavos. El peso de sus pensamientos se hacía cada vez más tangible, casi como si el frío de la piedra bajo sus rodillas se filtrara a su alma. Susurró para sí misma, apenas audible: "Estoy llena de pecado". Las palabras resonaron en su mente, y no pudo evitar el escalofrío que le recor...

Kill demon, capitulo 5.

 Judith se hallaba nuevamente en aquel oscuro mundo, como si cada respiro la sumergiera más en la aplastante negrura que la rodeaba. El aire, denso y sofocante, no llenaba sus pulmones, y cada intento de respirar se sentía como si un peso invisible la aplastara, impidiéndole escapar. La oscuridad no era solo una ausencia de luz, era algo vivo, una presencia que la envolvía, que se pegaba a su piel como una segunda capa de existencia. Alrededor, el silencio era absoluto, roto únicamente por un sonido espantoso: un estómago rugiendo, profundo y visceral, que reverberaba en la vasta negrura. Judith intentó moverse, pero su cuerpo estaba anclado al suelo inestable, una mezcla entre solidez y vacío que hacía imposible cualquier avance. El rugido continuó, más fuerte, más cercano, como si algo invisible y hambriento la acechara. Judith sintió cómo su propio cuerpo reaccionaba a ese sonido, su hambre renaciendo, cruda y dominante. Pero justo cuando la negrura parecía a punto de devorarla ...

Kill demon, capitulo 4.

 Judith había recorrido kilómetros antes de que su cuerpo finalmente cediera, la transformación desapareciendo lentamente hasta que su piel y músculos volvieron a su estado natural. El agotamiento la envolvía como un manto pesado, y apenas lograba mantenerse de pie cuando el anciano chamán del pueblo cercano la acogió en su humilde hogar. La pequeña cabaña olía a tierra húmeda y hierbas secas colgadas del techo, el aire espeso con el aroma de incienso y fuego de leña. El suelo de barro crujía bajo sus pies mientras se desplomaba en una estera hecha a mano, sin fuerzas para resistir. El chamán, de cabellos grises y ojos penetrantes, la miró con una mezcla de compasión y preocupación. Escuchó en silencio mientras Judith le contaba lo sucedido, su voz temblorosa al recordar la sangre y los cuerpos destrozados. Él asintió lentamente, su rostro arrugado mostrando una expresión grave. “Una posesión,” murmuró el anciano. “Eso es lo que te ocurre. Un demonio ha tomado tu cuerpo.” Sin más p...

Operacion medusa, capitulo 31.

El eco de la multitud en el estadio se había desvanecido, pero las repercusiones de la victoria de Juan contra el imponente mongol resonaban por todo el país. La batalla no solo había catapultado a Juan y a su socio Martín a una nueva realidad económica, sino que también transformó por completo el pequeño pueblo de San Benito el Alto. El pueblo, antes insignificante y apartado, se había convertido en un epicentro de turismo gracias a los trofeos de las hazañas de Juan, expuestos en la gran cantina local. La pequeña estructura de madera que alguna vez fue un simple punto de encuentro había sido reemplazada por una majestuosa cantina, edificada por el mismo presidente municipal. Este, con una visión estratégica, convenció a los habitantes de crear negocios artesanales, promoviendo sus productos entre los turistas que llegaban ansiosos por conocer la tierra natal del legendario luchador. Las ventas de artesanías se dispararon, trayendo prosperidad a la comunidad. Donde antes el presupuest...

Operacion medusa, capitulo 30.

 La atmósfera en el estadio era sofocante. Las luces, intensas y cegadoras, caían directamente sobre los combatientes, mientras la multitud rugía como una bestia gigante que clamaba por sangre. Juan respiraba con dificultad, el sudor le recorría la frente y se evaporaba al instante bajo el calor de las luces. Frente a él, el superhumano mongol, imponente y musculoso. Juan rememoró su propio encuentro con Mariana, cuando su mera presencia parecía alterar la gravedad de la sala.  El rugido de la multitud se desvaneció en su mente cuando se lanzó hacia adelante con un movimiento explosivo. Su puño derecho cortó el aire con una velocidad letal, directo al rostro del mongol. La adrenalina lo hacía sentir cada fibra de su cuerpo en tensión. El mongol, preparado para un choque frontal, levantó ambos brazos en una guardia impenetrable, sus músculos hinchándose bajo la piel tensa, listo para noquearlo de frente. Pero Juan, con una precisión milimétrica, bajó en el último segundo, esqui...

Operacion medusa, capitulo 29.

 El estadio vibraba con la energía de millones de espectadores, un mar de rostros expectantes iluminados por luces parpadeantes que transformaban la noche en un espectáculo de colores vibrantes. El aire estaba impregnado de una mezcla de sudor, emoción y el electrizante aroma de la adrenalina, creando una atmósfera densa y casi palpable. En el centro de la arena, un campo de fuerza chisporroteaba, encapsulando a los dos combatientes en un entorno que parecía sacado de un sueño de ciencia ficción. El superhumano chino se encontraba frente a su oponente. Sus ojos, oscuros como la noche, destilaban una feroz determinación. Frente a él, el superhumano mongol se erguía como una montaña, su altura imponente y su ancha estructura lo hacían parecer casi inquebrantable. Su piel bronceada brillaba bajo las luces, y los espectadores no podían evitar recordar a Mariana, la guerrera legendaria que había dejado su huella en sus corazones. Sin previo aviso, el superhumano chino se lanzó hacia ade...

Operacion medusa, capitulo 29.

 El estadio más grande del mundo vibraba bajo el peso de millones de espectadores. Los gritos ensordecedores de la multitud resonaban como olas que chocaban contra las imponentes paredes metálicas de la arena. Un mar de luces parpadeantes iluminaba el ambiente, mientras el aire denso se cargaba de una tensión casi palpable. En el centro, el campo de fuerza chisporroteaba con un resplandor azulado, encerrando a los dos combatientes en una burbuja que aislaba sus movimientos del resto del mundo. El superhombre chino, con músculos definidos como si estuvieran esculpidos en mármol, miraba fijamente a su oponente. Sus ojos, oscuros como la noche, reflejaban una determinación inquebrantable. Frente a él, el superhombre estadounidense, más robusto y de una estatura que lo aventajaba, flexionaba sus manos, sus nudillos crujían como ramas secas bajo presión. Los dos guerreros se encontraban listos para una batalla. Sin previo aviso, el superhombre chino se lanzó hacia adelante, convirtiéndo...

Operacion medusa, capitulo 28.

 El estadio rebosaba de energía, vibrante por los gritos y aplausos de millones que miraban el espectáculo. Los murmullos se alzaban como olas, chocando contra las paredes metálicas de la gigantesca arena. En el centro del campo, un zumbido agudo indicó que el campo de fuerza se había activado, encerrando el ring en una burbuja chisporroteante que aislaba a los dos combatientes del resto del mundo. La luz del campo crepitaba con una intensidad azulada, mientras el ambiente se volvía pesado, cargado de tensión. Frente a Juan, se alzaba el irlandés, un gigante con una musculatura ligeramente superior y una estatura que lo aventajaba por unos centímetros. Sus hombros anchos y su pecho pronunciado proyectaban una sombra imponente, pero Juan no retrocedió. Los ojos de su oponente lo miraban fijamente, el rostro endurecido por la concentración, mientras el zumbido del campo de fuerza se fundía con el latido acelerado de su propio corazón. Sin previo aviso, el irlandés se arrojó contra él...

Operacion medusa, capitulo 28.

 Días habían pasado desde su visita al anciano, y ahora Mariana se encontraba en lo profundo del bosque, cazando un alce junto a Julius, el nieto de diez años de aquel hombre que la había acogido. El invierno había endurecido el suelo bajo sus pies, cada paso crujía sobre la nieve congelada. El aire era frío, seco, y cada exhalación formaba pequeñas nubes de vapor que se desvanecían rápidamente en la brisa helada. Julius caminaba a su lado, luchando por no quedarse atrás, su mirada fija en Mariana, quien para él era una heroína. No dejaba de admirarla desde que la había conocido, impresionado por su fuerza y determinación. El sol apenas asomaba entre las copas desnudas de los árboles, bañando el paisaje en una luz pálida y difusa que hacía que todo pareciera inmóvil, como si el bosque entero contuviera la respiración. Las ramas desnudas crujían bajo el peso de la nieve acumulada, y el viento, aunque leve, zumbaba entre los árboles, elevando pequeños remolinos de nieve en el aire. M...

Operacion medusa, capitulo 27.

 Mariana Viazanovska caminaba con pasos firmes hacia la casa del anciano, a pesar del inmenso peso del alce muerto que cargaba en la espalda. El frío helado envolvía el aire, mordiendo su piel a través de las gruesas capas de abrigo. El viento sibilaba entre los árboles cercanos, y cada exhalación suya se transformaba en nubes de vapor. Frente a la puerta de madera desgastada, golpeó con el pie, demasiado cargada para usar las manos. El sonido retumbó en el silencio de la tarde invernal. El anciano abrió la puerta, sus ojos arrugados se clavaron en la enorme bestia que descansaba en la espalda de Mariana. Con las mejillas enrojecidas por el viento, ella le sonrió con modestia. —Le traje un poco de carne —dijo, inclinándose levemente bajo el peso del animal. El anciano asintió sin sorprenderse demasiado, y con un gesto de la mano, la invitó a pasar. —Pasa —murmuró en voz baja, apenas audible por el crujido de la madera bajo sus pies. Mariana entró a la modesta casa, el cálido aroma ...