El horizonte, capitulo 1.
El mar se extendía ante ellos como una sábana infinita de zafiro líquido, surcada apenas por las finas líneas que dejaba su embarcación. El viento soplaba firme, henchía las velas y mecía la madera vieja con crujidos suaves, casi como si el barco respirara. El sol, a media altura, lanzaba destellos dorados que salpicaban las olas como brasas vivas. La sal del océano, omnipresente, se pegaba a la piel, al cabello, y enrojecía suavemente los labios. Sobre la cubierta, Tashira se mantenía de pie junto al timón, su silueta recortada contra el horizonte. Llevaba la chaqueta abierta, dejando que el viento jugara con los pliegues de su ropa. Sus ojos, de un verde agudo como la hoja recién brotada, examinaban la tripulación de tres con gravedad ceremoniosa. —Elder —anunció con voz clara, cargada de autoridad—. Desde ahora serás el contramaestre de esta nave. Elder, un hombre fornido de cabellos negros y rizados, parpadeó sorprendido, interrumpiendo momentáneamente el nudo que hacía en un cabo....