La búsqueda, capitulo 2.
Los días siguientes, el lord permaneció en la sala central, un espacio que, a pesar de su aparente simplicidad, exudaba una serenidad que parecía diseñada para facilitar la contemplación. La luz que se filtraba por los vitrales altos creaba juegos de colores sobre las paredes de piedra pulida, mientras el crujido del fuego en la chimenea llenaba el aire con un sonido constante y reconfortante. El aroma a pergaminos viejos y cera derretida se mezclaba con un leve rastro de hierbas quemadas, evocando una atmósfera que invitaba tanto al estudio como a la introspección. El lord, absorto, pasaba las horas sumergido en textos voluminosos que parecían contener más preguntas que respuestas. Descubrir que su mundo no era el único en un vasto sistema solar ya había trastocado su entendimiento. Ahora debía asimilar una verdad aún más perturbadora: la realidad no era una unidad monolítica, sino una superposición de capas dimensionales. Era como si los grados de perfección de Aquino, que hasta...