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Mostrando las entradas de enero, 2025

El enterrador, capitulo 15: el acto final.

Había pasado una semana desde que Hack detectó la flota enemiga. En la escarpada cordillera que bordeaba el asentamiento principal del planeta X, los preparativos eran frenéticos. Algunas naves de transporte ascendían trabajosamente por la atmósfera en trayectorias erráticas. Eran reliquias de otra era, desgastadas por el tiempo y la miseria, con motores que rugían como bestias heridas. Entre sus pilotos había verdaderos maestros de la navegación espacial, veteranos de innumerables conflictos, pero la realidad económica los condenaba a enfrentar la invasión con cascarones maltrechos, parches de soldadura y sistemas de armamento obsoletos. Desde el suelo, en la ladera rocosa de la cordillera, hombres y mujeres de rostros curtidos por el viento preparaban lanzamisiles de baja potencia. Las armas eran anticuadas, con proyectiles que temblaban ligeramente en los cargadores, como si hasta el metal sintiera la desesperación de sus dueños. El aire olía a aceite quemado y pólvora vieja. El frí...

el enterrador, capitulo 14.

 En Kepler, como en toda historia de terror, el próximo desafío había comenzado con un "Honorable Congreso de la Unión..." propio de cualquier trama de terror. En esta ocasión, sin embargo, no había discursos floridos ni promesas vacías. Solo la voz grave del dictador Gwang-O, resonando en la vasta sala de guerra, una cúpula oscura iluminada apenas por líneas de neón rojo que destellaban con intermitencias, proyectando sombras angulosas sobre los semblantes pétreos de sus generales. La crisis social había estrangulado a Kepler hasta sumirlo en un estancamiento severo. La reciente crisis política había dejado a la población en un estado de furia contenida, y la economía agonizaba con los últimos vestigios de su otrora industria bélica. Gwang-O, con su imponente presencia vestida en un uniforme negro bordado en hilos de oro, se apoyó en la mesa metálica del centro de la sala y entrecerró los ojos, dejando que su voz resonara como una sentencia: —Necesitamos soluciones. No discu...

El enterrador, capitulo 13.

 Años después, el planeta X ya no era un refugio improvisado en medio del vacío; se había convertido en un bullicioso núcleo comercial. Donde antes había un paisaje árido y vacío, ahora se alzaban torres relucientes, iluminadas con neones que parpadeaban como estrellas artificiales. Las calles eran un caos controlado, llenas de mercaderes que gritaban ofertas en docenas de idiomas y especies diferentes que se cruzaban sin prestar atención al caos. Naves cargueras llegaban y salían constantemente, sus motores rugiendo mientras descargaban minerales, tecnología y suministros.   En el corazón de todo este bullicio estaba Hack. Había pasado de ser un contrabandista a convertirse en el capitalista por excelencia del planeta. Desde minas de **zorgon**, ese mineral precioso y raro que podía alimentar reactores durante décadas, hasta casinos donde las apuestas se hacían en unidades astronómicas de energía, todo en el planeta llevaba su marca. Por cada kilo de zorgon extraído y co...

el enterrador, capitulo 12.

 Hack caminaba tranquilamente por la calle principal de su nueva estación, un espacio improvisado que había convertido en un próspero refugio para aquellos que buscaban escapar de las garras del Consorcio. Los bares que había abierto eran un éxito rotundo. Desde el más humilde local de bebidas recicladas hasta el exclusivo club de fusión intergaláctica, todos estaban llenos de fugitivos, mercenarios y oportunistas que brindaban y negociaban bajo la tenue luz artificial. Hack observaba el bullicio con satisfacción, disfrutando del sonido de risas y discusiones acaloradas. Había logrado construir algo extraordinario en el planeta X, un lugar que ahora se poblaba más rápido de lo que había previsto. Cada día llegaban más naves, y con ellas, nuevas historias y aliados. Pero mientras Hack disfrutaba de su éxito, no olvidaba lo más importante: Yosarian. A unos kilómetros de la zona comercial, en una instalación médica de última generación, su amigo seguía recibiendo el mejor tratamiento...

El enterrador, capitulo 11.

 Yosarian despertó de repente, con un dolor punzante que recorría cada músculo de su cuerpo, como si hubiera estado luchando contra una fuerza invisible. Un zumbido suave llenaba sus oídos, junto con un leve pitido en su cabeza que lo hacía sentir aturdido. Sus ojos se abrieron lentamente, y la visión era borrosa al principio. La cápsula, fría y metálica, lo rodeaba por completo, la superficie cubierta por condensación que reflejaba la luz tenue del interior. Un aire pesado, casi estancado, invadía sus pulmones al respirar, el olor a metal y plástico mezclado con algo químico. Unos pasos resonaron cerca de él. Yosarian giró la cabeza con dificultad, y ahí estaba Hack, su rostro tan inconfundible como siempre, su expresión entre divertida y preocupada. —¿Qué… qué pasó? —La voz de Yosarian salió rasposa, como si las cuerdas vocales le hubieran olvidado cómo trabajar. Hack, con su habitual calma, presionó un botón en la cápsula, y el panel se deslizó hacia un lado, dejando que Yosaria...

El lord "que", capitulo 4.

 Lord Que, sumido en su habitual mar de libros, veía cómo las páginas se deslizaban entre sus dedos, absorbido por cada palabra, por cada historia que desvelaba una capa más del mundo que parecía inabarcable. En la quietud de su habitación, las hojas susurraban, y el eco lejano del castillo lo llamó de nuevo. La voz resonó en las paredes, una vibración que sacudió su conciencia, una llamada que no podía ignorar. “¿Tienes más preguntas, Lord Que?”, preguntó la voz del castillo, como siempre inquisitiva, como si estuviera destinada a retener su atención. El lord, sin apartar los ojos de su libro, contestó con serenidad: “Siempre tengo más preguntas”. Era un hábito, un impulso que había cultivado durante años, y no parecía que pudiera escapar de la constante búsqueda de conocimiento que el castillo, en su misteriosa forma, le ofrecía. A pesar de su vasto saber, aún sentía que había algo en el aire que se escapaba de su comprensión. Siempre había algo más por descubrir. “La posición no...