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Mostrando las entradas de agosto, 2025

El angel de la muerte y el hijo prodigo, temporada 2, capitulo 1.

  William se hallaba reclinado en su trono, una estructura de madera oscura que olía a barniz antiguo y humedad acumulada. La luz filtrada por los ventanales gigantes iluminaba el salón con tonos dorados apagados, pero no conseguía despertar en él el más mínimo interés. Los tapices que colgaban de las paredes, con escenas de conquistas y batallas gloriosas, parecían murmurar historias que ya no importaban. Cada día se deslizaba sin ritmo, sin urgencia; los documentos frente a él se amontonaban como hojas muertas, sin que él sintiera la necesidad de abrirlos. El aire estaba cargado de un olor pesado a cera, papel viejo y sudor discreto de los sirvientes que pasaban silenciosos a su alrededor. Un zumbido eléctrico interrumpió la monotonía: su teléfono holográfico proyectó un mensaje de remitente desconocido. El azul tenue de la interfaz parpadeó sobre su rostro, reflejando su expresión inmutable. Durante un instante dudó; no estaba acostumbrado a las sorpresas ni a las novedades, per...

El meditador, Capitulo 4.

  en el gran salón del templo, un espacio vasto y austero donde la luz se filtraba desde ventanales altos, formando haces que dibujaban columnas de polvo suspendido en el aire. La madera de los suelos crujía bajo sus botas, y el eco de cada paso parecía multiplicarse, llenando la sala con un ritmo solemne, como si los siglos anteriores respiraran a su alrededor. Un aroma denso de incienso y cera vieja se entrelazaba con el leve olor a piedra húmeda, recordándole que aquel lugar había sido testigo de generaciones enteras de practicantes concentrados en la búsqueda de la perfección. Al fondo, las mesas y esteras estaban alineadas con exactitud, y sobre ellas descansaban instrumentos, pergaminos y pequeños objetos de entrenamiento que reflejaban siglos de disciplina. Rodolfo percibió de inmediato la mirada de los otros competidores: cincuenta figuras esbeltas, cada una envuelta en túnicas de tonos oscuros, los músculos tensos y los ojos afilados como cuchillas. Su recelo era palpable;...

El meditador, capitulo 3.

 El aire dentro del austero recinto era denso, impregnado de incienso y el eco suave de cánticos lejanos que parecían filtrarse desde las entrañas de la montaña. Rodolfo entró en la sala principal con pasos firmes pero medidos, sintiendo bajo sus pies el frío pulido de las losas de piedra. La luz tenue de las lámparas de aceite acariciaba las paredes con un resplandor cálido que contrastaba con el frío helado que aún se colaba por las rendijas. Frente a él, sentado en un trono de madera tallada con símbolos ancestrales, estaba el Dalai Limas. Su rostro, curtido por el tiempo y las pruebas del alma, proyectaba la calma profunda de quien ha visto siglos pasar, pero sus ojos, oscuros y penetrantes, destilaban un recelo contenido, especialmente al observar a este extranjero corpulento, de presencia inusual en aquel lugar sagrado. Rodolfo levantó la mano en un gesto afable, una sonrisa suave queriendo abrir el puente invisible entre mundos distintos. Pero el Dalai no respondió. No hubo ...