El reciclador, capitulo 4.

 Inspirado en la vida de Brandon Gandarilla.

Finalmente comenzaba la primera asamblea en la historia de la isla basura. La pequeña plaza, que normalmente servía como mercado improvisado, ahora estaba llena de hombres y mujeres con rostros curtidos por el sol y la adversidad. Las caras de los pepenadores mostraban una mezcla de esperanza y escepticismo, susurrando entre ellos mientras se acomodaban en los bancos hechos de tarimas recicladas.


El aire estaba cargado de salitre y el leve olor acre de los desechos en descomposición, pero también de algo nuevo: una chispa de esperanza. El "Mayor", un hombre de edad avanzada con el cabello blanco y manos temblorosas, se levantó de su asiento y golpeó suavemente el suelo con su bastón para llamar la atención de todos. Su voz, aunque debilitada por los años, resonaba con autoridad.


"Todos sabemos que los precios exorbitantes de Simons nos están llevando a la ruina", comenzó, su mirada recorriendo la multitud. "El azúcar ahora cuesta más que el aluminio. ¿Cómo vamos a sobrevivir así?"


Thomas, sentado junto a su madre, levantó la mano con determinación. El Mayor lo notó y asintió en su dirección. "Chico, tienes la palabra."


Thomas se levantó, sintiendo las miradas de la multitud clavadas en él. Respiró hondo y habló con claridad. "Creo que podemos cultivar nuestros propios alimentos."


Un murmullo recorrió la multitud. El Mayor lo miró con interés. "¿Podemos usar agua de mar?"

Thomas: no, necesitamos agua dulce.

Algunos en la multitud empezaron a reírse, sus risas llenas de burla y escepticismo. "Siempre supe que el chico estaba loco", murmuró un hombre con una mueca de desprecio. "No tenemos ni agua para beber, ¡menos para regar!"


Thomas sintió el calor subiendo por su rostro, pero no se dejó intimidar. "Podemos convertir el agua salada en agua dulce."


La risa se intensificó, algunos incluso se abrazaban el estómago de tanto reír. "Esos son ridículos cuentos", gritó una mujer desde el fondo, sacudiendo la cabeza. "¡Dejen de soñar!"

El silencio cayó sobre la multitud. Los rostros mostraban una mezcla de asombro y duda. "Podemos intentar", dijo finalmente el Mayor, su voz llena de una nueva esperanza. "Podemos intentar porque no tenemos otra opción."


Minutos después:

El sol del atardecer bañaba el bello jardín de Thomas con tonos dorados y rosados, creando un ambiente cálido y acogedor. El Mayor, el padre de Thomas, ahora contador de la comunidad, Thomas y su madre se encontraban reunidos alrededor del destilador solar improvisado que Thomas había diseñado. El nuevo secretario de la isla basura tomaba notas diligentemente mientras escuchaba la conversación.


El Mayor, con su mirada sabia y serena, observaba el destilador con interés. "¿Y cómo funciona este aparato, Thomas?"


Thomas, con una sonrisa de orgullo, explicó: "Utiliza la energía del sol para evaporar el agua salada, luego la condensa y la recoge como agua dulce en el recipiente de abajo. Es una manera efectiva de convertir el agua de mar en agua potable."

La madre de Thomas tomó la palabra. "Thomas también ha estado investigando sobre la agricultura. Ha encontrado formas de aprovechar la tierra fértil de la isla para cultivar alimentos."


El Mayor frunció el ceño con curiosidad. "¿Cuánto tiempo tomaría producir comida suficiente para la comunidad?"


Thomas reflexionó por un momento antes de responder. "Con mucho esfuerzo y trabajo en equipo, creo que podríamos empezar a cosechar frutas y verduras el próximo año."


El Mayor asintió lentamente, considerando la propuesta. "Es una idea audaz, Thomas. Pero necesitaríamos el compromiso de toda la comunidad."


Thomas asintió con determinación. "Estoy seguro de que si todos trabajamos juntos, podemos hacerlo."


El silencio envolvió el jardín mientras todos reflexionaban sobre las palabras de Thomas. El suave murmullo del viento entre las hojas de los árboles se mezclaba con el suave goteo del destilador solar. El aroma fresco de las plantas y la tierra recién regada llenaba el aire, mezclado con el dulce perfume de las flores en flor.


Finalmente, el Mayor rompió el silencio. "Acepto la idea del chico", anunció con una sonrisa. "Es una apuesta que estoy dispuesto a hacer. Si Thomas cree en esto con tanta convicción, entonces yo también."


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