Operación medusa, capitulo 8.

 La oficina de asuntos exteriores en Rusia estaba impregnada de un aire solemne y serio, con paredes de un color beige desgastado que parecían absorber la luz del sombrío día exterior. El mobiliario de madera maciza añadía un toque de solemnidad al ambiente, mientras que el suave zumbido de los equipos electrónicos llenaba el espacio con una sensación de actividad constante.


En el centro de la oficina, Martin y Juan se encontraban de pie frente a un hombre de aspecto promedio. El hombre, un ruso de estatura comun, tenía una complexión robusta y una expresión seria tallada en su rostro.

Sus ojos oscuros, escudriñaban a Martin y Juan con una intensidad penetrante. Su cabello oscuro estaba peinado hacia atrás con precisión, revelando una frente amplia y arrugada que sugería años de experiencia.

Vestido con un traje oscuro impecable, el hombre de asuntos exteriores irradiaba una elegancia austera, con cada pliegue y detalle de su vestimenta ajustada a la perfección. 

El reciente éxito de Juan en el torneo había puesto a Martin y a él en el radar de la embajada rusa, sobre todo cuando circuló por las redes de Rusia un vídeo donde se observaba a Juan cargar carne en un estáblecimiento de comida rápida, lo que había llevado a esta investigación. 

El hombre ruso, con su dominio del español y el inglés, había sido asignado para llevar a cabo la investigación, aprovechando su habilidad lingüística para comunicarse eficazmente con Martin y Juan. 

Hombre Ruso: Buenos días, señorres. Grracias porr venirr. ¿Saben porr qué los citamos hoy?


Martin: Buen día. No, no lo sabemos.

Hombre Ruso: investigamos un poco, No es aceptable que un miembrro del torneo esté trabajando como carnicero. 


Martin: Lo entendemos, pero hemos tenido problemas para comunicarnos con México.


Hombre Ruso: ¿Qué tan grrave es la situación? ¿Tienen algún lugarr donde alojarrse?


Martin: Ni siquiera tenemos un lugar donde dormir. Hemos estado pasando las noches en un albergue.


Hombre Ruso: Comprendo. Deberían tener mejores condiciones. Hablarré con una emprresa parra que les prresten un bungalo mientras resolvemos este asunto.


Martin: Muchas gracias.

Al día siguiente:

El sol de la tarde se filtraba a través de las cortinas del bungalow, creando un juego de luces y sombras en la habitación. El aire estaba impregnado con el suave aroma de la madera y el frescor de la brisa que entraba por la ventana abierta. Martin estaba sentado en un cómodo sofá frente a la televisión, con una expresión distraída en su rostro mientras miraba el programa sin realmente prestarle atención.


Mientras tanto, Juan descansaba plácidamente en la cama, su respiración tranquila y regular llenaba el silencio de la habitación. El colchón mullido y las suaves sábanas proporcionaban un confortable refugio para el luchador.


De repente, el sonido del teléfono rompió la tranquilidad del ambiente, interrumpiendo la calma con su timbre insistente. Martin frunció el ceño al ver el nombre en la pantalla: "Laurel". Con un gesto de disgusto, levantó el teléfono y contestó, preparándose para lo que fuera que la llamada pudiera traer.

Martin:*(levantando el teléfono) ¿Sí?


Laurel: ¿Martines, cómo estás?


Martin: (con tono sarcástico) Muy mal, ¿cómo esperabas que estemos?


Laurel: Sé que hubo algunos problemas con la organización...


Martin: ¡Eso no es verdad! Todo estaba listo, solo faltaba tu firma para que llegara el dinero.


Laurel: La situación de ustedes no puede ser tan grave...


Martin: (exasperado) ¿No tan grave? Juan y yo estuvimos durmiendo en un albergue.


Laurel: (con indiferencia) El aborigen debe estar acostumbrado a cosas peores.


Martin: (furioso) ¡No lo llames así! Juan es la mejor persona que he conocido.


Laurel: (fríamente) no me hables así, Recuerda que soy tu jefe.


**Martin:** (desafiante) Cuando regresemos a México, informaré todo al presidente.


Laurel: ¿Me estás amenazando?


Martin: (firme) Tómalo como quieras.


Laurel: (irritado) No tengo motivos para escuchar esto.


Martin: (cortante) No lo hagas. (cuelga el teléfono)

El sol brillaba sobre el estadio con una luz dorada y cálida. En una esquina de la plataforma baja estaba Mariana Viazanovska, con su imponente estatura y su mirada penetrante, se erguía con determinación, lista para enfrentar a su oponente. Sus rasgos faciales endurecidos por el tiempo y su aura de autoridad militar la convertían en una figura formidable.


Frente a ella, el superhumano alemán se preparaba para el combate. Su cuerpo musculoso y atlético emanaba una sensación de poderío y fuerza sobrehumanas. Sus ojos azules brillaban con intensidad, reflejando la determinación y el enfoque con los que se enfrentaba al desafío que tenía por delante.


El superhumano alemán era un proyecto altamente financiado de la Unión Europea, uno de los más exitosos y avanzados en su tipo. Como exsoldado, había sido sometido a experimentos y mejoras genéticas que lo habían convertido en una máquina de guerra imparable.

Sin embargo, lo más sorprendente de todo eran sus uñas largas y afiladas, un detalle peculiar que lo distinguía del resto de los competidores. Estas uñas, resultado de una modificación genética, eran tan peligrosas como cuchillas.


Mariana y el superhumano alemán se preparan para el combate, sus músculos tensos y sus respiraciones agitadas llenan el aire con un aura de anticipación. El olor a sudor y adrenalina impregna el ambiente, mezclándose con el aroma a hierba recién cortada que se filtra desde el suelo del estadio. Un campo de fuerza se forma sobre ambos.


Los espectadores contienen el aliento mientras observan el enfrentamiento, susurros de emoción y expectación llenan el estadio. El sonido de los corazones latiendo con fuerza se une al coro de voces que animan a sus respectivos campeones.


Con pasos firmes y decididos, Mariana y el superhumano alemán avanzan hacia el centro del ring, cada uno centrando su atención en el otro. 

Con un movimiento rápido y preciso, Mariana desencadena un golpe poderoso hacia su oponente. Los espectadores contienen el aliento mientras observan con ansiedad la escena que se desarrolla frente a ellos.


El superhumano alemán se desliza con gracia sobrenatural, esquivando el golpe de Mariana con una velocidad asombrosa. 

En un destello de velocidad, el superhumano alemán extiende sus uñas largas y afiladas, cortando el aire con un silbido agudo. El sonido de sus uñas en movimiento es como el chirrido de metal contra metal.

Con un movimiento fluido, el superhumano alemán hace un corte profundo en el brazo de Mariana, la imagen de la piel sangrante hace que los espectadores se estremezcan. 


Mariana sonríe mientras la sangre brota de su herida. Con un movimiento rápido y preciso, el superhumano alemán intenta hacer un corte en el estómago de Mariana. El sonido sordo de sus uñas en contacto con la piel resuena en el estadio, acompañado por el susurro de la multitud expectante que observa con atención cada movimiento.


Sin embargo, justo cuando las uñas del superhumano alemán encajan en la piel de Mariana, sucede algo inesperado. El aire a su alrededor se enfría de repente, creando una sensación de helada que se extiende por el estadio. 


El cuerpo de Mariana se cubre rápidamente con una capa delgada de hielo, un resplandor azulado que refleja la luz del campo de fuerza. El sonido de la congelación es como el crujido de ramas heladas bajo los pies, llenando el estadio con una sensación de asombro y maravilla.

El superhumano alemán lucha por liberar sus dedos atrapados en el hielo que cubre el cuerpo de Mariana, pero es en vano. Mariana, con una determinación feroz, concentra toda su fuerza en su puño y lo arroja con toda su potencia hacia la cara del superhumano alemán. El sonido del impacto es como un trueno retumbante, un golpe contundente que corta el silencio del estadio con una fuerza imponente.


Las uñas del superhumano alemán se rompen con un crujido audible, un sonido que hace eco en el estadio como el estallido de ramas secas bajo la presión. La sensación táctil del golpe reverbera en el aire, creando una onda expansiva que se propaga a través del ring y sacude el suelo bajo los pies de los espectadores.


El cuerpo del superhumano alemán se tambalea hacia atrás, su equilibrio desequilibrado por el impacto repentino. El sonido sordo de su cuerpo golpeando el suelo resonando en el estadio, acompañado por el murmullo de sorpresa y asombro de la multitud que observa con asombro la escena ante ellos.

El superhumano alemán comienza a levantarse, su cuerpo aturdido lucha por recuperar el equilibrio. Mariana se abalanza hacia adelante con una determinación implacable, su puño se eleva en el aire como un martillo colosal y cae hacia abajo. El golpe de Mariana es como un trueno retumbante,  acompañado por el sonido sordo de la carne golpeando la carne y el crujido de huesos que se rompen bajo la presión. Los espectadores mientras observan cómo Mariana se alza victoriosa sobre su oponente caído. 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Ramsung galactic, capitulo 1.

La hermandad de la piedra, capitulo 1.

El arca, capitulo 9.