Trimind, capitulo 1.

 En un oscuro sótano, Joseph se encontraba acurrucado en un rincón, sus ojos brillaban con miedo. Su piel pálida reflejaba la escasa luz que se filtraba desde pequeñas grietas en lo alto, delineando las sombras de las protuberancias rojas que sobresalían de sus orejas, recordándole constantemente su singularidad. El frío del sótano se colaba entre los huecos de su ropa raída, haciendo que temblara con cada ráfaga de viento que se colaba desde el exterior. 

Joseph recordaba los días en los que su vida era relativamente normal, antes de que los extraños cerebros comenzaran a crecer dentro de él. Su madre, aunque sola tras la muerte de su padre, lo había cuidado con amor y ternura. Pero todo cambió hace unos meses, cuando el líder religioso de su madre proclamó que las protuberancias rojas y el aumento eran el resultado de una posesión demoníaca. Desde entonces, se vio encerrado en aquel sótano lúgubre, lejos de la luz del día y el contacto humano, solo con sus pensamientos y el constante murmullo de las voces que lo atormentaban en la oscuridad.

Frente a la vista de Joseph, emergieron dos figuras que parecían reflejarse en un espejo distorsionado. Los dos niños que se materializaban frente a él eran idénticos a él en todos los aspectos físicos. cada uno representando una faceta distinta de la complejidad de la mente de Joseph.

Primera Personalidad: Joseph, es hora de irnos. 


Joseph: Pero mi madre aún no ha salido para la iglesia.


Segunda Personalidad: Solo faltan unos minutos.


Joseph: Está bien. 

Joseph avanzó con determinación hacia la pared frontal del sótano, guiado por la luz débil que se filtraba desde las grietas. Con manos temblorosas pero decididas, agarró el bote que él mismo había colocado allí previamente.


Con movimientos rápidos y precisos, Joseph levantó la rejilla que era ocultada por aquel bote, revelando la oscuridad que se extendía debajo. El olor a agua estancada y putrefacta se intensificó mientras se inclinaba sobre el agujero, el aire fresco del exterior se mezclaba con el aroma pesado y viciado que emanaba del pozo.


Sin dudarlo, Joseph se lanzó hacia abajo, sintiendo el vacío abrirse bajo sus pies y el aire frío golpear su piel mientras caía en picada.  al sumergirse en las aguas negras tuvo la sensación gélida del agua envolviéndolo por completo antes de sumergirse en la oscuridad.

Mientras Joseph avanzaba por el oscuro alcantarillado, el sonido sordo de sus pasos resonaba en las paredes húmedas, acompañado por el eco lejano de gotas de agua goteando en algún lugar a lo lejos. El aire enrarecido y viciado por décadas de desuso llenaba sus pulmones, mezclando el olor acre del agua estancada con un toque metálico y oxidado que le recordaba a la sangre.


A medida que se adentraba más en el laberinto subterráneo, una tenue luz amarillenta se filtraba desde las grietas en el techo, iluminando débilmente su camino. El aroma del pasado impregnaba el aire a medida que Joseph se acercaba a un antiguo laboratorio de metanfetaminas que había Sido creado en el alcantarillado a finales de los 90's. El olor penetrante de los productos químicos aún persistía en el ambiente.

Finalmente, al llegar al laboratorio, la vista de los estantes oxidados y corroídos por el tiempo le golpeó con una sensación de desolación. El brillo metálico de las superficies corroídas reflejaba la tenue luz que se filtraba desde arriba.

Mientras Joseph se acercaba cautelosamente a la fuente de carga en la parte baja del estante, el sonido sordo de sus pasos resonaba en el silencio del antiguo laboratorio. Al estirar la mano hacia un celular que había robado, Joseph pudo sentir la textura fría y lisa del metal bajo sus dedos.


Con manos temblorosas, Joseph desbloqueó el dispositivo y observó con fascinación la pantalla brillante que se encendía ante sus ojos. El suave zumbido de la carga eléctrica llenaba sus oídos mientras examinaba el contenido del celular, sumergiéndose en un mundo de secretos y posibilidades que se extendía ante él en la oscuridad del laboratorio abandonado.

Es hora de unirnos"-el dijo Joseph a sus otras personalidades.

Con un suspiro de alivio, Joseph sintió cómo su mente comenzaba a acelerarse a una velocidad vertiginosa, cada uno de sus cerebros trabajando en perfecta armonía. Afortunadamente, habían encontrado un método ilegal para acceder a internet, y ahora, con el servicio activado, comenzaron rápidamente a absorber cantidades enormes de información.


Con cada segundo que pasaba, Joseph y sus personalidades absorbían conocimientos de diversas disciplinas, desde la ciencia y la tecnología hasta la historia y la filosofía. Se sumergieron en un océano de datos, explorando los límites de su superinteligencia mientras expandían los horizontes de su comprensión.


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