La hermandad de la piedra, capitulo 8.
Analepsis:
En los albores del universo, en un tiempo antes de la existencia de los humanos, los dioses griegos reinaban en el Olimpo tras haber derrocado a los Titanes en una encarnizada guerra que sacudió los cimientos del cosmos. Entre los vencedores se encontraba Zeus, el rey de los dioses, cuyo poder y autoridad se extendían sobre los dominios celestiales.
Sin embargo, no todos los Titanes perecieron en la contienda. Hécate, una de las últimas sobrevivientes de su raza, había logrado esquivar la furia de los dioses olímpicos y, en la penumbra de la oscuridad, había urdido un plan para rescatar a los suyos del olvido y la extinción. Con maestría y astucia, forjó un talismán de cristal rojo, una joya de poder insondable capaz de devolver la vida a los caídos y dar control sobre ellos al portador de aquel objeto.
Pero el descubrimiento de este artefacto no pasó desapercibido para Zeus, cuya soberanía sobre los cielos y la tierra no toleraba ninguna amenaza. Con ira divina, el rey del Olimpo ordenó que el talismán fuera encerrado entre sus tesoros más preciados, lejos del alcance de cualquier ser que pudiera desafiar su autoridad.
Hécate, sin embargo, no estaba dispuesta a renunciar completamente a su obra maestra. Con ingenio y determinación, tomó una pequeña porción del cristal rojo y lo moldeó en un talismán azul, de tamaño más modesto. Este nuevo artefacto tenía la capacidad de traer de vuelta a los muertos, pero con una condición: debían ser combinados con seres espectrales, entidades etéreas que moraban en los confines del inframundo. Para proteger su creación de los ojos vigilantes de Zeus, Hécate encomendó a sus sacerdotisas la sagrada tarea de guardar el talismán azul en un lugar seguro, oculto de la mirada de los dioses y los mortales por igual.
Fin del analepsis.
Un hombre se encontraba de pie frente a las majestuosas puertas de la Casa Blanca, una imponente estructura que se alzaba ante él como un guardián silencioso de secretos ancestrales. Su figura, esbelta pero marcada por la fatiga y la lucha interna, se recortaba contra el fondo blanco como una sombra solitaria en medio de la luz del día. Se trataba de uno de los muchos cuerpos que la mancha había poseído, había escogido aquel lugar como un símbolo de poder una vez que la humanidad estuviese sometida. El hombre comenzó a caminar hacia las puertas de la Casa Blanca.
El hombre, con el talismán azul brillando intensamente en su cuello, emanaba una luz azulada que parecía penetrar hasta lo más profundo de la oscuridad. El resplandor del talismán llenaba la habitación con una luminiscencia misteriosa y perturbadora, como si cada destello fuera un presagio de la calamidad que estaba por desatarse.
El sonido ensordecedor de los disparos cortó el silencio de la escena, resonando en el aire con una fuerza impactante. El crujido metálico de las armas de fuego se mezclaba con el zumbido agudo de las balas cortando el aire, creando una cacofonía de sonidos que llenaba el espacio a su alrededor.
El hombre, envuelto en un aura de oscura energía, parecía estar protegido de los ataques de los guardias. El choque de las balas contra su aura creaba destellos brillantes que iluminaban momentáneamente el entorno. Con un movimiento rápido y certero, el hombre respondió al ataque con una ráfaga de energía que desató una explosión devastadora. El estruendo ensordecedor de la explosión resonó en el aire, sacudiendo el suelo bajo sus pies y enviando ondas de choque a través del entorno.
Rápidamente se declaró máximo peligro, una oleada de militares altamente armados salió para proteger al presidente Joe Maiden, el presidente de la nación más poderosa de América. Los militares, con sus uniformes impecables y armas relucientes, avanzaban con pasos decididos, listos para enfrentar cualquier amenaza que se interpusiera en su camino. El sonido de sus botas golpeando el suelo reverberaba en el aire, marcando el ritmo rápido y urgente de su avance.
El presidente, consciente del peligro inminente, se resguardaba en un lugar seguro, rodeado por un séquito de guardaespaldas que permanecían alerta y vigilantes. La tensión en su rostro era evidente, sus ojos escudriñaban el entorno en busca de cualquier indicio de peligro mientras se preparaba para enfrentar lo desconocido.
Los militares comienzan a disparar. El estruendo ensordecedor de las armas de alto calibre llenaba el aire, perforando el silencio con su retumbante eco. El sonido agudo de las balas desintegrándose al entrar en contacto con la aura de energía oscura de "la mancha" cortaba el aire. Con una sola ráfaga de energía negra, los militares fueron desintegrados. El hombre, envuelto en un aura de oscura energía, irrumpió en el interior de la Casa Blanca con pasos firmes y decididos. El crujido de los escombros bajo sus pies resonaba en el silencio del recinto, cada paso era como un eco ominoso de su inminente destrucción.
Los destellos de energía negra iluminaban la estancia con una luz siniestra y fantasmagórica, proyectando sombras distorsionadas en las paredes y techos. Cada ráfaga de energía desintegraba a su paso muebles, documentos y cualquier obstáculo que se interpusiera en su camino, creando una atmósfera de caos y desesperación. El tacto del aire estaba cargado con una tensión eléctrica palpable, como si cada partícula estuviera cargada con la misma energía destructiva que emanaba del intruso. Cada ráfaga de energía oscura que lanzaba era como una puñalada helada
en el corazón, envolviendo a los presentes en una sensación de terror y desamparo.
Frente al presidente Joe Maiden, el hombre se detuvo, sus ojos brillaban con una intensidad sobrenatural a través de la oscuridad que lo rodeaba. Joe Maiden, con su cabello canoso y su gesto sereno pero determinado, representaba la última línea de defensa ante la avalancha de destrucción que se cernía sobre la Casa Blanca. Su mirada firme y decidida reflejaba la determinación de un líder enfrentando el peligro con valentía. Con un gesto imperceptible, el hombre desató una última ráfaga de energía que atravesó el espacio entre ellos con una velocidad asombrosa. La explosión resultante llenó la habitación con un estallido ensordecedor, mientras el presidente Joe Maiden era consumido por la energía destructiva. El sonido de su desaparición resonaba en los oídos de los presentes, un eco desgarrador de la tragedia que acababa de ocurrir.
Mientras tanto, nuestros héroes se hallaban al interior de una base que Industrias Ramson había financiado, ubicada en la franja indefinida entre Estados Unidos y México. Frente a ellos, la pantalla de una computadora emitía una luz azulada que iluminaba débilmente el rostro de Taho y Angelo. Los héroes estaban absortos en su tarea, concentrados en la información parpadeante que aparecía en la pantalla ante ellos. El sonido del tecleo constante de los teclados llenaba el aire, mezclado con el murmullo ocasional de intercambio de palabras entre los dos héroes. Las imágenes transmitidas por la red satelital de Industrias Ramson se desplegaban ante ellos con una claridad sorprendente, en aquella grabación se podía observar el ataque realizado por "la mancha".
Angelo: Taho, mira esto. Esa aura oscura que rodea al individuo en la pantalla... es la misma que he sentido antes. Es "la mancha". -Taho no respondió, se limitó a observar con curiosidad el objeto azul en el cuello de la criatura.
En un rincón apartado de la base, Chihuahuel se paró frente a sus compañeros, con el orgullo evidente mientras les mostraba a su imponente perro plateado. El brillo metálico de su pelaje reflejaba la luz tenue que se filtraba por las ventanas de la base, creando destellos que iluminaban la habitación. Taho lo había recuperado tal como prometió, lo cual resultó tranquilizante para algunas personas ya que se empezaban a escuchar rumores de un gigantesco perro que aullaba en las noches con la fuerza de una manada de lobos.
El mundo entero se sumergía en un caos abrumador, del interior de la tierra se empezaban a levantar los cuerpos de los muertos, pero una vez que lo hacían se transformaban en horrorosos monstruos, todo a causa de la combinación humano-espectro del talismán azul. Mientras tanto, "la mancha" se regocijaba en su trono improvisado, una silla presidencial en la Casa Blanca, símbolo supremo de poder y autoridad para los seres humanos. La criatura se erguía con una presencia imponente, rodeada en un lateral por los nelphims, monstruos simiescos de color blanco con ojos rojos y enormes dientes afilados. En el lateral derecho se alzaban los "gollomos", gigantescos seres cuadrados y anchos formados de piedra, cuyos pasos resonaban en el suelo con un estruendo ensordecedor. En el lateral frontal, se erguían los enormes cíclopes de piel roja, sus cuerpos musculosos emanaban un calor abrasador que se podía sentir incluso a distancia. Sus dos enormes colmillos, similares a los de un jabalí, relucían con un brillo malévolo a la luz de la luna, una advertencia silenciosa de la ferocidad de estas bestias.
En el lateral trasero, se alzaban los draconianos, reptiloides semihumanos con alas de dragón que batían el aire con un aleteo ominoso. El crujido de sus escamas al moverse se mezclaba con el silbido del viento que se filtraba entre las membranosas alas, creando una sinfonía discordante que llenaba el aire con una sensación de inquietud y temor.
Unas horas después, un helicóptero aterrizó con un estruendo ensordecedor frente a las abominables criaturas. Con un rugido desafiante, Behemooth fue el primero en salir, su figura colosal emergiendo de la cabina con una determinación feroz en sus ojos. Pero era Chihuahuel quien causaba la mayor impresión, montando a lomos de su enorme perro plateado. El animal, con sus músculos tensos y su mirada fiera, parecía listo para enfrentarse a cualquier desafío que se interpusiera en su camino. El aire se llenó con un crujido profundo y resonante, como el sonido de los huesos y los músculos ajustándose y expandiéndose para dar forma a la nueva figura del animal. El crecimiento del perro hasta alcanzar los nueve metros de altura produjo un impacto visual impresionante. Su figura se alzaba imponente sobre el paisaje, dominando el espacio con su presencia majestuosa. Simultáneamente, el propio Chihuahuel se transformaba en un gorila mientras su hacha se expandía junto con él.
Amancio se prepara para desplegar su nueva técnica. En medio del aire estático y cargado de anticipación, el sonido de las fibras que lo rodean resuena. El aire parece palpitar con una energía eléctrica cuando las fibras comienzan a emerger del cuerpo de Amancio, extendiéndose en todas direcciones con una rapidez impresionante. Las fibras se entrelazan y enredan entre sí, adquiriendo la forma de las patas de una araña gigantesca. Amancio permanece en el centro, su cuerpo rodeado por las imponentes patas de araña que se alzan en el aire con una longitud de diez metros.
El perro de Chihuahuel se abalanzaba hacia los "gollomos" con su amo montado sobre su espalda. Con un rugido desafiante, Chihuahuel alzó su hacha en el aire y descendió sobre los "gollomos" con una fuerza abrumadora. El sonido del impacto resonó en el aire, mezclándose con el estruendo de la batalla que rugía a su alrededor. El choque de acero contra piedra creó chispas que iluminaron el cielo.
Amancio, rodeado por un enjambre de fibras luminosas, se lanzaba hacia los cíclopes con una ferocidad imparable. El suelo temblaba bajo el impacto de sus patas de fibra, cada golpe resonaba como un trueno en el aire, haciendo eco en los oídos de quienes presenciaban la batalla. Los cíclopes, con sus cuerpos masivos y piel roja, rugían con furia mientras intentaban enfrentarse al ataque implacable de Amancio.
Ciborg junto a Behemooth se arrojaron contra los nelphims, desatando una ráfaga de sonido con cada disparo y golpeando a los nelphims con una fuerza colosal. Los dracoides comenzaron a batir sus enormes alas, el aleteo parecía un trueno distante, llenando el ambiente con una sensación de inminente peligro. El crujido de sus escamas al moverse y el rugido profundo que emitían creaban una cacofonía que retumbaba en los oídos de los héroes, haciéndoles conscientes de la magnitud de la amenaza que se cernía sobre ellos.
La vista se llenó de movimiento y color, con los dragonoides surcando el cielo con sus formas imponentes y sus alas extendidas. Su piel escamosa brillaba bajo la luz del sol, reflejando destellos de luz que daban la impresión de un peligroso resplandor. Una lluvia de ácido comenzó a caer sobre ellos, sus alas se deshicieron y sus cuerpos comenzaron a desplomarse, el origen del ataque era Huseín, a quien Taho le había ordenado proteger la zona aérea.
Ocurrió una explosión ensordecedora en el interior de la Casa Blanca, la puerta salió volando y de su interior comenzó a caminar hacia fuera "la mancha". El sonido del aire se rasgó mientras de una esfera formada por Liam, Jameson y Angelo se precipitaban hacia el suelo.
"La mancha": Asclepio, debí imaginar que vendrías, parece que también has conseguido súbditos.
Angelo: son compañeros en esta lucha, no sirvientes.
Angelo elevó sus manos con determinación, canalizando una inmensa cantidad de energía blanca que irradiaba luz en todas direcciones. Por otro lado, "La Mancha" reaccionó rápidamente, envolviéndose en un aura oscura que brillaba con un resplandor siniestro. En el momento culminante, la energía acumulada alcanzó su punto máximo y estalló en una explosión deslumbrante. El destello cegador de la explosión se expandió como una onda expansiva, inundando el área con una luz brillante y deslumbrante. El estruendo ensordecedor de la explosión hizo temblar el suelo bajo los pies.
"La Mancha" desató una ráfaga de energía negra con un gesto desafiante. Liam se unió a la batalla con un ataque implacable de mini-esferas de energía. Cada esfera se desplazaba con velocidad asombrosa, cortando el aire con un zumbido agudo que reverberaba en los oídos de los presentes. "La Mancha" expandió su aura para resistir aquel ataque. Angelo identificó que este era el momento previsto por Taho, el evento decisivo. Angelo juntó las manos, concentrando todo su poder en un único punto de su aura resplandeciente. La energía que emanaba de sus manos brillaba con una intensidad deslumbrante, proyectando destellos cegadores que iluminaban el entorno circundante.
Con un gesto determinado, Angelo desató la ráfaga expansiva hacia el cuello de "La Mancha" con toda su potencia. Un destello brillante llenó el campo de visión, seguido de un estruendo ensordecedor que retumbó en los oídos de los presentes. El impacto de la ráfaga creó un agujero blanco en el área afectada. Liam actuó con precisión, formando una esfera alrededor del talismán azul que colgaba del cuello de "La Mancha", robándole el preciado objeto y causando que los monstruos cesaran su ataque.
Liam concentró toda su energía en encerrar a "La Mancha" dentro de la esfera tricapa, ahora que no poseía control alguno sobre las bestias que dominaba. Taho descendió del helicóptero y se acercó a Liam con paso decidido.
Taho: Liam, necesito que liberes el talismán de esa esfera.
La esfera comenzó a desvanecerse lentamente, revelando el talismán en su interior.
Taho (al tomar el talismán): Bien hecho, Liam. Ahora debemos poner fin a esto.
Taho cerró los ojos y se sumergió en sus pensamientos. Un aura de determinación lo rodeó mientras se concentraba en su objetivo.
Con un gesto imperceptible, Taho activó el talismán. Una oleada de energía fluyó desde el objeto, extendiéndose por el mundo entero.
Los cuerpos poseídos por los demonios comenzaron a temblar violentamente antes de desplomarse al suelo, liberando a los espectros atrapados en su interior.
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