La hermandad de la piedra, capitulo 7.

Analepsis:


En el corazón de un abismo, donde la oscuridad era tan densa que parecía palpable, el espíritu blanco de Angelo se destacaba resplandeciente, como una estrella solitaria en un mar de sombras infinitas. Su figura etérea estaba sentada en un trono tallado en la misma esencia de la negrura que lo rodeaba, emanando un aura de majestuosidad y poder indiscutible.


Los demonios que se arrodillaban ante Angelo emitían un murmullo constante de reverencia y sumisión, sus voces gruñendo y susurrando en un coro discordante que reverberaba en el aire. Sus formas retorcidas y grotescas se movían en la penumbra, sus ojos brillaban con un fuego maligno mientras seguían las órdenes de su nuevo soberano.


Fin del analepsis:


Los héroes habían vuelto al bosque, encontrándose a unos metros detrás de Severius, cuya figura se recortaba contra el telón de árboles que se alzaban majestuosamente a su alrededor. Severius se encontraba sobre el cuerpo de Angelo, su presencia dominaba la escena mientras sostenía la daga del destino en una mano y la diadema de la vida en la otra. El corazón de Severius latía con fuerza en sus oídos, el sonido rítmico de su pulso marcando el compás de sus acciones mientras comenzaba a recitar el encantamiento en voz baja.


Huseín se encontraba apartado del grupo, a unas decenas de metros de los héroes, por orden de Taho. Después de la batalla reciente, había llegado a aceptar que Taho merecía su posición de liderazgo, y aunque le costara admitirlo, sabía que debía seguir sus instrucciones si quería contribuir al éxito del grupo. Cuando el encantamiento de Severius termina, el despertar de Angelo envuelve la escena en una atmósfera cargada de tensión y expectación. Con un movimiento brusco, se incorpora, su presencia irradia una energía intensa que se puede sentir en el aire. El sonido de su despertar resuena en el bosque, como un eco lejano que despierta a los sentidos.


Los ojos blancos de Angelo, desprovistos de humanidad, escudriñan el entorno con una intensidad penetrante, como si pudieran ver más allá de lo físico y adentrarse en el alma de cada uno presente.


"¡Defiendan a Huseín!" grita Taho. "Ese sujeto tiene energía demoníaca, justo el tipo de criaturas que Angelo se dedica a expulsar del planeta".


En medio del caos de la batalla, Amancio desata una ráfaga de fibras que se despliegan como una maraña de hilos luminosos, llenando el aire. El sonido agudo de las fibras cortando el espacio se mezcla con el crepitar de la fuerza que las impulsa. El impacto de un ataque de energía de Angelo golpea a Amancio con una fuerza devastadora, enviándolo al suelo con un estrépito sordo. El sonido del impacto resuena en el bosque como un trueno, sacudiendo el suelo bajo los pies de los presentes y llenando el aire con una sensación de urgencia y peligro inminente.


"¡Amurallen a Liam!" gritan Taho y los héroes se preparan para el combate. Behemooth, Chihuahuel y Óscar se preparaban para la lucha. El ciborg, con su mano extendida, comienza a desplegar su habilidad con la nanotecnología, creando un cañón sónico con un zumbido eléctrico que resuena en el bosque como un latido acelerado. El sonido agudo de los componentes metálicos ajustándose y fusionándose llena el aire.


El sonido del cañón sónico disparándose corta el aire con un estruendo ensordecedor. El eco retumba en el bosque, reverberando en los árboles con una fuerza impactante. Sin embargo, el aura de energía blanca que rodea a Angelo absorbe el impacto sin esfuerzo, como un escudo impenetrable ante el ataque tecnológico.


En medio del caos de la batalla, la metamorfosis de los perros de Chihuahuel marca un cambio dramático en la atmósfera del bosque. El sonido de sus cuerpos transformándose, creciendo en tamaño y fuerza, llena el aire con un crujido sordo y un susurro de energía en expansión. Cada fibra de su ser parece vibrar con una nueva intensidad, emanando una sensación de poder latente. El tacto del aire se torna más denso y pesado a medida que los perros, con sus cuerpos agrandados, se lanzan contra Angelo con ferocidad. Sin embargo, el aura protectora que lo rodea actúa como un muro impenetrable, deteniendo el avance de los caninos con una fuerza implacable. Ante la resistencia de Angelo, Chihuahuel saca su mini-hacha con un movimiento decidido y una determinación feroz. Con cada golpe, el hacha parece crecer en tamaño y poder.


Mientras tanto, Chihuahuel se transforma una vez más, adoptando la imponente figura de un gorila de espalda plateada. El sonido de sus huesos y músculos ajustándose y expandiéndose llena el aire con un rugido atronador, creando una sensación de fuerza bruta y poderío animal. El choque del hacha de Chihuahuel contra el aura de Angelo parece fútil a medida que aquella protección no deja de crecer. Mientras tanto, Behemooth se une a la lucha, aportando su fuerza colosal para ayudar a Chihuahuel a imprimir más poder al hacha. El sonido de sus gruñidos profundos se entrelaza con el rugido de la batalla. Sin embargo, incluso con el esfuerzo combinado de ambos héroes, el aura de Angelo parece impenetrable, resistiendo cada embate con una tenacidad sobrenatural. Behemooth, Óscar, Chihuahuel y los perros son enviados volando por una ráfaga de energía.


"No intentes encerrarlo" grita Taho. Liam corta el aire con una sucesión implacable de


 disparos, cada estallido de energía esferoidal reverbera en el bosque. La intensidad de la confrontación se hace palpable, cada ráfaga de energía parece desafiar los límites de la resistencia de Angelo, quien emana una aura poderosa y ominosa. El tacto del viento se vuelve tumultuoso a medida que las esferas de energía se abren paso a través del aura. Liam dispara una gigantesca. Angelo levanta ambas manos y acumula una inmensa cantidad de energía. El sonido atronador de la colisión de las esferas de energía estalla en el bosque con una fuerza ensordecedora, llenando el aire con un estruendo ensordecedor que retumba en los oídos de los héroes.


La luz cegadora de las explosiones inunda el bosque, un resplandor deslumbrante que envuelve todo en su camino, haciéndolo brillar con una intensidad casi sobrenatural. Los destellos de energía blanca y brillante iluminan la oscuridad, pintando el paisaje con tonos deslumbrantes que bailan y parpadean ante los ojos asombrados de los combatientes. El calor abrasador de las explosiones se siente en el aire, una ola de calor que envuelve a los héroes con una intensidad abrasadora. La sensación de calor es casi palpable, haciéndolos sudar y ardiendo en sus pieles mientras luchan por mantenerse en pie contra la embestida de energía desatada por Angelo.


Liam forma una esfera alrededor de su propio cuerpo y comienza a flotar velozmente hacia Angelo.


Liam: Esta esfera que formé tiene tres capas de energía, solo puedo crear una simultáneamente Dada la inmensa energía que necesita. Si alguien logra destruir una o dos capas, las restantes se reestructurarán automáticamente.


El choque entre la esfera tricapa de Liam y el aura de Angelo desata una explosión de energía que sacude todo a su alrededor. El estruendo ensordecedor retumba en los oídos de los héroes, eclipsando cualquier otro sonido en el bosque. Los destellos brillantes de energía chocan y danzan en el aire, iluminando la oscuridad de la cueva con destellos deslumbrantes. Los héroes sienten cómo la temperatura sube rápidamente a medida que la energía liberada por el impacto se propaga por el bosque, envolviéndolos en una ola de calor abrasador.


A medida que Angelo retrocede bajo el impacto, una oscuridad ominosa comienza a extenderse por el entorno de Liam, devorando la luz y sumiendo todo en la penumbra. La sensación de oscuridad envuelve al héroe, llenándolo de una sensación de inquietud y desconcierto.


Amancio (recuperándose del ataque): ¡Taho, ¿qué acaba de pasar?! Angelo y Liam ¡han desaparecido!


Taho: Angelo ha llevado a Liam a otra dimensión.


Liam: ¿Dónde estamos? Todo es oscuridad... Angelo, ¿dónde demonios estamos?


Angelo: Estamos en mis dominios. Como rey, ordeno tu ejecución.


Un coro de aullidos guturales y chillidos infernales llenaba el aire, envolviendo a Liam en un caos ensordecedor. El olor a azufre y a carne quemada impregnaba el ambiente, aguijoneando sus sentidos con su penetrante y desagradable presencia. Cada rugido de los demonios parecía vibrar en el aire, como si la misma oscuridad estuviera viva y respirando a su alrededor.


Los ojos de Liam ardían con determinación mientras observaba la horda de demonios abalanzándose hacia él, sus movimientos ágiles y grotescos creaban una danza macabra en la penumbra. El suelo temblaba bajo el peso de sus cuerpos retorcidos, emitiendo un eco sordo que reverberaba en los oídos de Liam. Con un movimiento rápido y certero, Liam desató una ráfaga de esferas de energía que cortaban el aire con un silbido agudo, cada una impactando con precisión letal en los demonios que se abalanzaban hacia él. El sonido de las explosiones resonaba en la oscuridad, mezclándose con los gritos de agonía de los demonios caídos.


Liam: ¡Debe haber alguna forma de salir de aquí!


Angelo: (con voz fría y segura) Es inútil, no hay escape de mis dominios.


Liam concentró su mente en su esfera tricapa, la formación que lo había mantenido a salvo hasta ahora. Decidió probar algo arriesgado pero necesario: expandir la esfera hacia atrás a velocidades exageradas. Con un gesto decidido, comenzó a expandir su esfera con toda la fuerza y velocidad que pudo reunir. La esfera golpeó una pared de la dimensión con un estruendo ensordecedor, creando una onda expansiva que se propagó a través del vacío oscuro. El impacto resonó en todo el abismo, haciendo temblar el suelo invisible bajo los pies de Liam y enviando vibraciones a través de su cuerpo.


Con cada golpe de la esfera contra la pared de la dimensión, esta comenzó a expandirse y agrietarse. Las grietas se extendían por la superficie oscura como fisuras en el cristal, liberando destellos de luz que se filtraban a través de las grietas y se reflejaban en el vacío circundante. Los demonios comenzaron a escapar a través de las grietas, buscando una salida de la dimensión que se desmoronaba a su alrededor. El aire alrededor de Liam se llenó con el sonido de sus pensamientos concentrados y el rugido ensordecedor de la dimensión colapsando a su alrededor. El eco de la destrucción resonaba en sus oídos, envolviéndolo en una cacofonía de sonidos que aumentaba la tensión en el aire.


Angelo: ¡Detente, Liam!


Liam: Entonces, ¿me escucharás?


Angelo: Sí, te escucho.


Liam: Necesitamos tu ayuda para proteger a la humanidad.


Angelo (confundido): ¿Por qué están protegiendo a un demonio?


Liam: Porque necesitamos a Huseín. Es un demonio benigno.




Angelo: Es la primera vez que escucho algo así.


Liam: Puedes confiar en mí.


Angelo: (dudando) No sé...


Liam: Pero es la verdad, Angelo. La humanidad necesita tu ayuda.


Angelo: (resignado) Está bien, acepto. Pero espero que estés diciendo la verdad.


El bosque respiraba una serenidad reconfortante mientras los héroes se recuperaban del reciente enfrentamiento. El canto de los pájaros llenaba el aire con melodías tranquilizadoras, mientras el suave susurro del viento acariciaba las hojas de los árboles. El aroma fresco de la vegetación se entrelazaba con el perfume terroso del suelo húmedo. De repente, un sonido discordante rompió la armonía del bosque: un portal negro se abrió en medio del claro, emanando una oscuridad densa y ominosa. Del portal emergieron Angelo y Liam.


Taho: (se acerca a Angelo y Liam) Todo salió como esperaba.


Huseín: (frunciendo el ceño) ¿Por qué querrías que tuviéramos una batalla?


Taho: (seriamente) Los escenarios alternativos implicaban la desaparición de Angelo o tu muerte, Huseín. Esta era la opción más óptima para todos nosotros.

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