La hermandad de la piedra, capitulo 6.

Analepsis:


El grupo se encontraba en un frondoso bosque, donde los rayos del sol se filtraban entre las ramas, tejiendo patrones de luz y sombra sobre el suelo cubierto de hojas crujientes. El aire fresco del bosque estaba impregnado con el aroma terroso de la tierra húmeda y el perfume dulce de las flores silvestres que bordeaban el sendero.


En el centro del claro, Taho se erguía con elegancia, rodeada por sus compañeros de equipo, mientras el adolescente de 16 años llamado Severius Segundo permanecía frente a ella, con una postura desafiante y una mirada de determinación en sus ojos avellana. Su cabello castaño oscuro caía en mechones desordenados sobre su frente, enmarcando su rostro juvenil de tez clara salpicada de pecas. Una cicatriz apenas perceptible cruzaba su mejilla derecha, testimonio de aventuras pasadas.


Severius Segundo: (mirando a Taho) Taho, sé cómo podemos traer a Angelo de vuelta.


Taho: (interesada) ¿Cómo?


Severius Segundo: Necesito dos objetos clave: la daga del destino y la diadema de la vida. Ambos están custodiados por el Gorgono, una bestia de proporciones bíblicas que reside en el interior del Himalaya.


Fin de analepsis.


Liam caminaba con cautela entre los árboles, sus pasos apenas audibles sobre la alfombra de hojas caídas. A pesar del paisaje encantador que lo rodeaba, una sensación de intranquilidad lo invadía. Taho le había dicho que necesitaba guardar fuerzas, pero Liam no sabía el motivo.


Liam: (murmurando para sí mismo) ¿Por qué necesito guardar fuerzas? ¿Qué está pasando?


En el Himalaya:


La cueva en el interior del Himalaya era un refugio de oscuridad y misterio, envuelto en un silencio imponente que resonaba en los oídos de los héroes. El aire frío y húmedo se pegaba a sus pieles, haciéndolas erizarse con cada bocanada que inhalaban. El olor a humedad y piedra antigua impregnaba el ambiente, mientras el eco de sus propios pasos resonaba en las paredes de la caverna.


Taho, Óscar, Huseín, Amancio, Chihuahuel y Behemooth se hallaban reunidos en el centro de la cueva, formando un círculo de determinación y valentía frente a la imponente presencia del Gorgono. Taho estaba al frente, con los héroes dispuestos detrás de ella en una formación ofensiva-defensiva. Óscar, con su mirada aguda y su postura alerta, se mantenía a la derecha de Taho, listo para actuar en cualquier momento. Huseín, con su aura de confianza y su expresión decidida, se encontraba a la izquierda de Taho, su mano apretada con fuerza alrededor de la empuñadura de su arma. Amancio, con su curiosidad palpable y su mente aguda, estaba justo detrás de Taho, observando atentamente cada movimiento del Gorgono. Chihuahuel, con su instinto animal y su lealtad inquebrantable, se mantenía cerca de Amancio, preparado para defender a su compañero en caso de peligro. Behemooth, con su imponente presencia y su fuerza descomunal, se erguía en el centro del grupo, listo para enfrentar al Gorgono con toda su fuerza si era necesario.


Huseín: (frunciendo el ceño) ¿Dónde está Liam? No debería perderse esto.


Taho: (con calma) Necesita descansar. Hay un enfrentamiento que probablemente ocurrirá pronto, y necesito que esté en plena forma.


Behemooth: (gruñendo) Espero que esté listo para cuando lo necesitemos.


De repente, un rugido atronador hace eco en la cueva, anunciando el despertar del Gorgono.


Taho: (mirando a los héroes) Bien, sigan el plan que les dije al pie de la letra. Podemos vencer si trabajamos juntos de manera equilibrada.


En medio del caos de la batalla en la cueva del Himalaya, un evento extraordinario ocurre cuando los chihuahuas de Chihuahuel emergen de su traje. El aire se llena con un nuevo aroma, un olor a tierra húmeda y musgo que se mezcla con el sudor de los héroes en la intensa lucha. Los sonidos de la pelea se entremezclan con el crujir de las ramas y el eco distante de los rugidos del Gorgono, creando una sinfonía de caos y determinación.


Los chihuahuas, al salir de su traje, experimentan una metamorfosis impresionante. Su tamaño aumenta drásticamente, transformándose en imponentes dogos argentinos de cien kilogramos cada uno. El suelo tiembla ligeramente bajo sus pesadas patas mientras se preparan para unirse a la batalla.


Mientras tanto, Chihuahuel saca de su traje una pequeña hacha, cuyo brillo mágico destaca en la penumbra de la cueva. La hoja del hacha comienza a crecer rápidamente, extendiéndose hasta alcanzar proporciones impresionantes. El metal resplandece bajo la luz tenue de la cueva, reflejando destellos que iluminan el rostro concentrado de Chihuahuel.


En medio de esta transformación, Chihuahuel experimenta su propia metamorfosis. Su cuerpo se ensancha y se fortalece, adoptando la apariencia imponente de un gorila de espalda plateada. Su tamaño alcanza casi cinco metros de altura, y su peso supera fácilmente la media tonelada.


Amancio comienza a envolver su cuerpo con cuerdas. El sonido de las cuerdas crujiendo y deslizándose sobre su piel llena el aire. Con cada vuelta de cuerda alrededor de su cuerpo, el traje de Amancio parece crecer en tamaño descomunalmente superando los tres metros de altura y en poder. El crujido de las cuerdas se vuelve más fuerte, casi ensordecedor, mientras se acumulan en


 capas gruesas y apretadas alrededor de su figura.


Huseín experimenta su propia metamorfosis, transformándose en una enorme mosca. El sonido distintivo de sus alas zumbando llena el aire, creando una vibración constante que resuena en los oídos de los presentes.


Huseín desafía el plan establecido por Taho y se lanza hacia la bestia con un despliegue audaz de valentía. El zumbido agudo de sus alas llena el aire, añadiendo una capa de tensión a la atmósfera ya cargada. El ácido impacta contra la cabeza de la bestia con un estallido sibilante, mientras que el sonido de la reacción química se suma al estruendo de la batalla. Un agujero se forma en el cráneo del Gorgono, liberando un olor nauseabundo de carne chamuscada que se mezcla con el aroma penetrante del ácido disolviendo la piel y los huesos. Sin embargo, la bestia apenas se inmuta ante el ataque, su furia apenas contenida parece intensificarse. Con un movimiento rápido y brutal, la bestia lanza a Huseín a través de la cueva con una fuerza devastadora.


"Esto pasa cuando no me escuchan, cambien al plan B", grita Taho.


En el fragor del combate en la oscura caverna del Himalaya, Behemooth y Amancio, siguiendo el nuevo plan trazado por Taho, se abalanzan valientemente hacia el colosal Gorgono. Behemooth se acerca al monstruo con determinación, extendiendo sus poderosos brazos hacia el Gorgono. El sonido de su respiración agitada se suma al coro caótico que llena la caverna, mientras se prepara para el enfrentamiento. Con un movimiento rápido y certero, Behemooth envuelve el brazo izquierdo del Gorgono con ambas manos, buscando inmovilizarlo y dar ventaja a su compañero.


Sin embargo, la bestia responde con una fuerza sobrenatural, levantando todo el cuerpo de Behemooth con un poderío impresionante. El sonido de los músculos tensos y las articulaciones crujientes se une al estruendo de la batalla, mientras el Gorgono se libra del agarre de Behemooth con un brusco ataque del codo.


Mientras tanto, Amancio se aproxima con determinación, su corazón latiendo con furia bajo el peso del peligro inminente. Con un grito de guerra, golpea al Gorgono en la cara con todas sus fuerzas, el sonido del impacto resuena como un trueno en la caverna. Los sentidos se ven abrumados por la intensidad del enfrentamiento. El sonido de la batalla resuena en la oscuridad, llenando el aire con el estruendo de los golpes y los rugidos de la bestia. Cada impacto de las garras del Gorgono contra el cuerpo de Amancio es como un trueno retumbando en la caverna, mientras las fibras que lo componen son desgarradas una y otra vez.


De repente, un nuevo elemento entra en escena: Huseín regresa al campo de batalla, acompañado por Chihuahuel y los imponentes perros del troglodita. El sonido de sus pasos resuena en la caverna, mezclándose con los rugidos del Gorgono y los gritos de los combatientes. Los disparos de Huseín cortan el silencio, el sonido de los impactos contra las piernas de la bestia, lo que Taho le había indicado que hiciera desde el inicio. El Gorgono lanza a Huseín con un golpe poderoso, el sonido del impacto resonando en la caverna con un crujido sordo.


Mientras tanto, los perros de Chihuahuel se lanzan valientemente contra la bestia, sus ladridos llenan el aire con un coro de ferocidad y determinación. Sin embargo, la bestia los desecha con una facilidad impresionante. En un momento crucial, Óscar interviene con su nanotecnología, formando un aparato en su mano que emite una ráfaga sónica. El sonido agudo corta el aire con una intensidad dolorosa, mientras el Gorgono se ve momentáneamente aturdido por el impacto. Es entonces cuando Amancio aprovecha la oportunidad para golpear a la bestia, el sonido de su puño chocando contra la piel del monstruo se suma al caos de la batalla.


Finalmente, Chihuahuel emerge como el héroe inesperado, su hacha reluciendo en la penumbra de la caverna mientras se eleva con un golpe certero. El sonido del impacto es como un trueno que estalla en la caverna, resonando con una fuerza inaudita mientras la cabeza del Gorgono es separada de su cuerpo. Un silencio tenso se cierne sobre la caverna, roto solo por la respiración agitada de los héroes y el eco lejano de la victoria.


La escena se torna más tranquila después del frenesí de la batalla. Los héroes avanzan con cautela hacia el fondo de la caverna, donde descansan la daga y la diadema, los objetos de su búsqueda. El sonido de sus pasos resonando en el suelo de piedra crea un eco suave que se extiende por el espacio cavernoso, acompañando su avance con una cadencia constante y decidida. A medida que se acercan a los objetos, el sonido de sus corazones latiendo con fuerza parece llenar la caverna, marcando el ritmo de su triunfo.


La vista se llena con el destello metálico de la daga y el brillo resplandeciente de la diadema, que yacen ante ellos como testigos silenciosos de su victoria. La luz que se filtra desde la entrada de la caverna ilumina los objetos con una claridad intensa, resaltando sus contornos afilados y sus detalles intrincados. Es como si la luz misma celebrara su éxito, bañando los objetos con un resplandor que parece emanar una sensación de triunfo y realización.

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