La hermandad de la piedra, capitulo 5.
Los héroes se encontraban parados en las entrañas de una montaña, rodeados por una luz imponente que parecía emerger del multifacético aparato de Taho. Estaban frente a una pared formada de algún material rocoso, las manos de la líder rozaban la superficie áspera y fría mientras exploraba los detalles grabados en la piedra milenaria. Sus ojos escudriñaban las inscripciones de un idioma antiguo con una intensidad palpable. El sonido de Taho estudiando las inscripciones resonaba en la caverna, un murmullo constante que se mezclaba con el silencio sepulcral del lugar. Huseín: Necesito un trago. Liam: ¿En serio, Huseín? Estamos aquí para proteger a la humanidad, no para emborracharnos. Huseín: Eso no significa que no podamos divertirnos un poco en el proceso. Liam: Nadie puede realizar esta tarea estando ebrio, ¿recuerdas lo que está en juego? Huseín: ¡Oh, vamos, Liam! Solo necesito relajarme un poco. Mientras Huseín continuaba cuestionando la sabiduría de la piedra al elegir a Taho como líder, el aire se cargaba con un descontento palpable. Los héroes, en grupos medianamente dispersos, expresaban desconfianza, cuestionando en voz baja el hecho de que Huseín fuese elegido como héroe. Amancio: ¿Qué significan todas estas inscripciones, Taho? Taho: Son palabras en griego, egipcio y sumerio antiguo. Necesitaré al menos catorce minutos para descifrarlas. Huseín: ¡Catorce minutos! ¿Y qué se supone que hagamos mientras tanto? Taho: Paciencia, Huseín. Descifrar estas inscripciones puede revelar información crucial para nuestro próximo paso. Huseín: Pfff, esto me da flojera. Tras transcurrir los catorce minutos y treinta segundos, un silencio tenso llena la atmósfera. Taho: (con un suspiro) Bien, parece que estas inscripciones son un acertijo. Amancio: ¿Es fácil para ti resolverlo, verdad? Taho: Es el más difícil que he visto. Aunque, durante mi adolescencia, solía ser aficionada a resolver acertijos. Cordman: Entiendo. El aire en la caverna se densifica con la intriga y la expectación mientras Taho, después de unos minutos de concentración, comienza a silbar una melodía suave pero inquietante. De repente, a unos metros detrás de los héroes, el suelo tiembla ligeramente, emitiendo un bajo rugido que resuena en los oídos. El suelo se parte lentamente, como si la tierra misma estuviera abriendo paso a algo desconocido. De la abertura en el suelo emerge una plataforma del mismo material que la pared que llevaba las inscripciones, emanando un aura misteriosa y antigua. El suave zumbido de la plataforma al ascender se une al susurro constante de la caverna. Con un gesto decidido, Taho indica a los demás héroes que la sigan, y con pasos firmes, todos se adentran en el enorme agujero que ha quedado bajo la plataforma. Al entrar al interior, los héroes observan un cuarto formado por un piso y cuatro paredes de roca con huecos. La vista se llena de la textura áspera y rugosa de la piedra, iluminada por tenues haces de luz que se cuelan por los huecos en las paredes. Los tonos terrosos y grises dominan el ambiente, creando una atmósfera de rusticidad y antigüedad. Los héroes se detienen ante los huecos en las paredes de roca, Taho saca su aparato electrónico y, con un gesto decidido, enciende una lámpara que proyecta un resplandor. Observan con asombro cómo se abren paso hacia túneles oscuros y misteriosos. Los héroes se adentran en ellos. Al llegar al lugar con el que conectaba el túnel, el grupo queda atónito al encontrarse en un cuarto totalmente diferente al túnel oscuro por el que habían transitado. Las paredes transparentes de cristal se alzan majestuosamente a su alrededor, permitiendo una visión clara del paisaje que se extiende más allá. La luz natural filtra suavemente a través del cristal, llenando la habitación con una luminosidad cálida que baña todo a su paso. Solo había un hueco en la pared opuesta a por donde habían entrado. Chihuahuel, con su agudo olfato, percibe el ligero aroma a musgo y tierra que impregna el aire al acercarse a la pared de cristal. Sus ojos, llenos de curiosidad, se iluminan al detectar el destello metálico del diminuto hacha que se encuentra pegada a una roca, apenas visible entre las grietas. La luz natural que se filtra a través del cristal resalta los detalles del hacha, haciendo brillar sus bordes afilados. Con cuidado, Chihuahuel extiende su mano hacia el hacha, sintiendo el frescor del cristal bajo sus dedos mientras lo toca. La superficie lisa y fría del cristal contrasta con la rugosidad del mango del hacha, que parece emanar una ligera energía al ser tocado. Al liberar el hacha de la roca, el ligero sonido de la separación resuena en sus oídos. Amancio, con su aguda visión, detecta una sombra en la pared que se asemeja vagamente a un rostro humano. La luz tenue que se filtra a través de las paredes de cristal proyecta esta sombra de manera intrigante, creando un juego de luces y sombras que capta su atención. A medida que se acerca, su vista se enfoca en los detalles de la sombra, tratando de discernir sus características con mayor claridad. Con un impulso de curiosidad, Amancio extiende la mano hacia la sombra, sintiendo una ligera corriente eléctrica que recorre su piel al rozarla. El pequeño golpe eléctrico le causa una leve sacudida, haciendo que retroceda instintivamente. Su piel sensible reacciona al contacto, enviando señales de advertencia a su cerebro sobre la sensación inesperada. Amancio: (frunciendo el ceño) ¡Algo se siente extraño aquí! Taho: (con tono de advertencia) No toquen nada. Es mejor ser cautelosos en un lugar como este. Los héroes intercambian miradas de preocupación antes de asentir en silencio. Con una cautela renovada, comienzan a caminar fuera del cuarto de cristal, saliendo por el hueco. Continúan caminando por varias horas hasta llegar a un cuarto de madera. Los sonidos de la madera crujen bajo los pies de los héroes con cada paso que dan, resonando en el silencio del cuarto como susurros del pasado. A diferencia de los anteriores, este lugar estaba conectado directamente al siguiente cuarto mediante el hueco en la pared izquierda. Taho: Liam, necesito que entres ahí tú primero, es altamente probable que haya algo esperándonos. Al entrar en el cuarto de bronce, los héroes son recibidos por una atmósfera cargada de tensión y anticipación. El aroma metálico del bronce impregna el aire, creando una sensación de opresión en los pulmones de los héroes mientras avanzan con cautela. El sonido de sus pasos resonando en el suelo de bronce añade un eco ominoso a la escena, como si estuvieran adentrándose en lo desconocido. En el centro de aquel cuarto se hallaba una piscina que estaba llena de un líquido viscoso, al interior del mismo se encontraba el ahora inerte cuerpo de Angelo. Al otro lado de la habitación, los héroes distinguen la presencia de siete hombres vestidos con capuchas de un tono café oscuro. Encapuchado 1: La profecía nos había dicho que llegarían. Taho: El cuerpo de Angelo parece conservado todavía. Encapuchado 2: Su cuerpo está intacto, pero su espíritu ha desaparecido. Encapuchado 3: Sabemos que Angelo es crucial en la profecía. Hay una manera de traerlo de vuelta.
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