Los inolvidables, capitulo 3.

 En el zumbido constante de los motores del avión, Taho se acomodó en su asiento, sumida en la oscuridad de la cabina mientras se alejaba de Moscú. El sonido monótono del motor generaba una especie de murmullo hipnótico, creando un ambiente que oscilaba entre la anticipación y la tensión. La iluminación tenue del avión se filtraba suavemente a través de las cortinas, tejiendo sombras danzarinas que se proyectaban sobre la tapicería.


El aroma metálico característico de la cabina se mezclaba con el tenue perfume de la fragancia que Taho llevaba, una reminiscencia de las esencias florales de la tienda de ropa en el mercado de Moscú. El roce suave de la tela de su traje militar emitía un susurro sutil a medida que ajustaba la correa de su asiento, un recordatorio constante de su transformación reciente.


A través de la ventanilla, Taho observaba cómo las luces de la ciudad se desvanecían gradualmente, fundiéndose en un mar de destellos antes de convertirse en un manto oscuro interrumpido solo por las luces intermitentes de las aeronaves en la distancia. El paisaje urbano de Moscú se despedía en siluetas distantes, y la sensación del avión elevándose añadía una ligera presión en los oídos, marcando la ascensión hacia un destino desconocido.


Los altavoces resonaron con un anuncio ininteligible, y el suave murmullo de los pasajeros creó una sinfonía de voces entrelazadas. El inconfundible sabor a metal de la bandeja de comida, servida con eficiencia por la tripulación, proporcionaba una nota adicional en esta experiencia sensorial en el aire.


El reloj en la pantalla del asiento marcaba las 7 de la tarde, el mismo momento en el que, según la estrategia de Taho, el sicario debería estar a bordo de un camión metropolitano en el centro de Moscú. Mientras el avión cruzaba las nubes, Taho extraía discretamente de su bolsillo un pasaporte falso, un documento que le aseguraba una identidad desconocida para los rastreadores de Ramson.


Al abrirlo, la textura del papel crujía ligeramente bajo sus dedos, revelando una foto cuidadosamente seleccionada que mostraba a una mujer con una serenidad calculada. Los colores de las marcas de seguridad en el pasaporte se reflejaban en el brillo de las luces de la cabina, creando destellos fugaces de azul y verde.

En tanto, en las oficinas de Ramson, un grupo de investigadores revisaban los vídeos de las cámaras de tráfico que monitoreaban la ciudad. En una pantalla, un fragmento del croquis falso elaborado por Taho aparecía momentáneamente, un conjunto ingeniosamente diseñado de calles y callejones que sugerían una ruta falsa. Los investigadores de Ramson, confiados en la precisión de sus dispositivos de vigilancia, empezaban a trazar un ataque basandose en la información falsa.

En la mente calculadora de Taho, este paso era crucial. La desinformación sembrada mediante el croquis falso no solo distraería a los investigadores, sino que también desviaría la atención del sicario hacia una ruta imaginaria. Con cada minuto que pasaba en el avión, Taho trazaba mentalmente los posibles movimientos de Ramson y su equipo de seguimiento.


De vuelta en tierra, la ciudad de Moscú, envuelta en la penumbra de la noche, se desplegaba debajo del avión como un tapiz de luces centelleantes. Las calles y edificios parecían miniaturas iluminadas, un recordatorio visual de la vastedad y complejidad de la urbe. Taho, inmersa en sus pensamientos tácticos, estaba segura de que el sicario había caído en la trampa digital que ella había tendido.

Mientras tanto, en la pantalla de la oficina de Ramson, el camión metropolitano del centro de Moscú apareció como un punto móvil en el mapa. El sicario, guiado por la ruta falsa proporcionada por el croquis manipulado, avanzaba sigilosamente por las calles iluminadas por farolas. El ruido constante del tráfico urbano y el bullicio de la vida nocturna urbana creaban una sinfonía caótica que envolvía al sicario.

Tao, sin embargo, sabía que su brillante hermano tenía recursos suficientes para buscarla en todo el globo, aún así ella ya tenía un plan, aquellos recursos le jugarían en contra.

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