El espejo del diablo, capitulo 3.
La grieta, finalmente abierta por los esfuerzos decididos de Huseín, desató una ráfaga de energía que zarandeó el espacio a su alrededor. Un rugido ensordecedor acompañó la liberación de poder, vibrando en el aire como el estruendo distante de un trueno. La luz que emanaba de la grieta titilaba con intensidad, creando destellos parpadeantes que tenían patrones caóticos.
La oleada de energía no solo era visual, sino que también resonaba en el cuerpo de Huseín. Cada onda expansiva llevaba consigo una vibración tangible que recorría su piel, como la sensación eléctrica de estar cerca de un campo magnético poderoso. El sonido agudo que acompañaba la liberación de energía parecía llenar sus oídos, haciendo que la experiencia fuera casi abrumadora.
Frente a Huseín, el demonio emergió de la grieta con una presencia palpable. La proximidad a la criatura emanaba un calor opresivo que parecía envolverlo. El aire alrededor de la entidad tenía un sabor peculiar, un matiz ácido que se mezclaba con una sensación de algo más oscuro e indescifrable, como si la propia esencia del demonio impregnara el ambiente.
En el momento crucial, cuando Huseín se lanzó hacia la grieta para cerrarla, experimentó una sensación de velocidad vertiginosa. La brisa zumbaba en sus oídos y la resistencia del aire contra golpeaba su cuerpo. El salto, acompañado por el demonio, generó una colisión de energías, como si dos fuerzas opuestas convergieran en un mismo punto.
En ese instante entre Huseín y el demonio, un vértigo mental envolvió sus pensamientos como un remolino tumultuoso. Los conceptos, ideas y recuerdos se entrelazaron en un torbellino de sinergia, creando una red intrincada de conocimiento compartido.
Los sentimientos, antes separados por la brecha entre ellos, se entrelazaron, Las ideas y creencias, antes divergentes, ahora se armonizaban en una síntesis única. Las nociones de dominio y sumisión se entrelazaron, formando una perspectiva equilibrada que abrazaba tanto la voluntad de Huseín como la esencia infernal del demonio.
El cuerpo de Huseín recuperó su forma humana, A voluntad, el nuevo ser desató una transformación impactante. Gigantescas alas de mosca, con una textura fina y translúcida, emergieron majestuosamente de su espalda.
Simultáneamente, el fuego infernal se manifestó, extendiéndose por su piel en un resplandor ardiente. La sensación térmica se intensificó.Después de un breve instante de esplendor, el nuevo ser retrajo las alas y apaciguó el fuego infernal a voluntad.
En el rostro del ser fusionado, una mirada única se marcó. La combinación de malicia y bondad se reflejaba en sus ojos, creando una dualidad que resonaba en la expresión facial.
Comentarios
Publicar un comentario