Chihuahuel, capitulo 2.

 En una oficina opulenta con vistas a la imponente ciudad, Ramson, un mega-magnate de porte autoritario, se encuentra con una mujer delgada de baja estatura. La habitación está decorada con lujosos muebles y detalles que reflejan su estatus.

Ramson (frunciendo el ceño): Esa criatura que has visto en el Sahara, estoy casi seguro de que es el espécimen que se nos escapó hace veinte años. Debe ser capturado a toda costa.


Mujer (levantando una ceja): ¿Qué acciones debemos tomar, señor?


Ramson (con decisión): He pagado al líder regional para que me permita enviar hombres capaces de traerlo de vuelta. necesito al sujeto en mis manos.

Mujer (mientras toma notas en una elegante libreta): ¿Y si se resiste?

Ramson (con frialdad): No importa. Igual tráiganlo. 

En la calidez del día siguiente, cuando el sol africano proyecta sombras alargadas sobre la tierra rojiza, el circo en el que Chihuahuel trabajaba despertaba a la vida.

La armonía se vio amenazada cuando un grupo de hombres armados, vestidos con uniformes oscuros, llegaron al circo. La tensión colgaba en el aire como una tormenta inminente.


Desde el interior del circo, Chihuahuel percibía la amenaza que se cernía sobre él y sus compañeros. Con determinación, alzó sus brazos, dando inicio a una serie de movimientos que desencadenarían una sucesión de eventos extraordinarios.

El perro plateado, una presencia majestuosa a su lado, irradiaba un brillo especial mientras Chihuahuel lo montaba con destreza. La transformación comenzó.

El cambio del perro plateado en una gigantesca criatura de nueve metros se desplegó ante los ojos de los presentes. La piel plateada del animal se estiraba y expandía, revelando una masa imponente y poderosa.

El resplandor plateado de la gigantesca bestia dominaba la escena, A medida que se abalanzaba sobre los hombres armados, la luz del sol refractaba en su pelaje plateado.

El estruendo de las pisadas del perro plateado resonaba como truenos en la savana africana. El suelo temblaba bajo su incesante carrera, acompañado por el crujir de hierba aplastada y el lamento de las voces que intentaban en vano enfrentar a la colosal criatura. Al terminar de luchar aquel canido empezó a correr siguiendo las indicaciones de chihuahuel.

Un helicóptero, una silueta amenazante en el cielo diurno, desataba un rastro de humo mientras seguía a la gigantesca criatura y su jinete diminuto. La luz del sol filtrándose a través de las hélices creaba destellos intermitentes que parpadeaban en el horizonte.

Cada paso del perro plateado, ahora bajo la amenaza constante de las balas, enviaba ondas de vibración a través del suelo. El viento generado por la velocidad de la carrera acariciaba la piel de Chihuahuel.

En la culminación de la intensa persecución, Chihuahuel y el perro plateado se encontraron frente al vasto horizonte del mar, aquel canido regresó rápidamente a su tamaño normal. La brisa salina acariciaba sus rostros, y el rumor suave de las olas rompiendo contra la costa resonaba en el aire. 

En un gesto teatral, Chihuahuel dejó que sus pequeños chihuahuas salieran de su cabellera, deslizándose hasta el suelo como pequeñas criaturas llenas de energía y alegría. En un movimiento armonioso, se sumergió en el mar, desatando una transformación asombrosa.

La superficie del agua se agitó cuando Chihuahuel se transformó en una majestuosa ballena. La inmensidad de su forma acuática se destacaba contra el ocaso, creando una imagen sorprendente. Sus chihuahuas, ágiles y curiosos, se agruparon a su alrededor, listos para embarcarse en la siguiente parte de su odisea, ello y él canido que se asemejaba a un lobo entraron en la boca de su amo.

El chapoteo suave de la ballena al sumergirse resonaba en el aire, un sonido que evocaba la magnificencia de la vida marina. Los chihuahuas, ahora acomodados en la boca de Chihuahuel-ballena, emitían pequeños ladridos entusiastas, añadiendo una nota animada al ambiente



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