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Mostrando las entradas de noviembre, 2025

El último intelectual, capítulo 4.

 Johnas despertó con esa punzada íntima que nunca decía en voz alta. No era tristeza convencional, ni melancolía literaria; era una presión microscópica en cada fibra, como si la realidad misma tuviera bordes afilados y él los rozara al menor movimiento. Abrir los ojos ya era un acto que exigía valor. No porque algo terrible estuviera frente a él, sino porque su consciencia era tal que la propia existencia dolía, un dolor fino, casi luminoso, que se clavaba detrás de las sienes y descendía por la columna como una corriente de hielo. Su compañera animal, muerte blanca, ya estaba despierta. Ladeaba la cabeza como si leyera el aire. Johnas sintió sobre la piel el olor seco y templado de la mañana: tierra húmeda que había empezado a secarse, pasto con rastros de rocío, un leve matiz metálico que venía de quién sabe dónde. Todo mezclado formaba un aroma que, para alguien más, quizá pasaría desapercibido. Pero él lo sentía como un golpe suave y persistente, casi una nota disonante en med...

Historias alternativas, temporada 2, capítulo 2.

  El sol caía a plomo sobre la franja tlaxcalteca, haciendo que la tierra reseca crujiera bajo las sandalias y botas de los presentes. Cortés se encontraba en el centro de un círculo improvisado, formado por los jefes de las tribus que Cuauhtémoc había sometido tras la reciente campaña. El viento levantaba polvo y hojas secas, y el aroma de maíz tostado y sudor de hombres y animales se mezclaba con el humo de pequeñas hogueras que aún humeaban dispersas entre las chozas. Cada uno de los líderes observaba al capitán con ojos desconfiados, evaluando cada movimiento, cada palabra. La desconfianza flotaba en el aire más espesa que el humo. Cortés ajustó la capa sobre los hombros. El metal de su espada reflejaba los rayos del sol, enviando destellos que parecían cortes de luz sobre los rostros curtidos por el sol de los jefes. Respiró hondo; el olor de la tierra caliente y del copal que ardía en un altar cercano le recordó que la guerra y la vida se sostenían de la misma energía: fuego ...

Historias alternativas, temporada 1, capitulo 1

 El valle parecía un cuenco de silencio entre montañas, un anfiteatro natural donde el viento murmuraba en lengua extraña. Hernán Cortés avanzó al frente, los cascos de su caballo hundiéndose en la tierra húmeda. Era temprano, y el sol apenas rompía las sombras con haces de fuego tenue, reflejándose en algo que, desde la distancia, parecía imposible: cuatro estatuas de oro, erguidas sobre una plataforma de piedra volcánica, tan altas como una casa, tan vivas bajo la luz que casi dolía mirarlas. Los hombres contuvieron el aliento. El aire olía a humedad, a hojas podridas, a incienso antiguo que todavía flotaba desde los braseros apagados. El lugar había sido sagrado: los muros bajos estaban cubiertos de glifos pintados con pigmentos que el tiempo no había apagado del todo; rostros de dioses con dientes de obsidiana parecían observarlos. Un par de guacamayas, como testigos, chillaron desde lo alto de una ceiba, el eco de sus voces rebotando en el valle como una advertencia. Cortés de...